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Las matrices NAS respaldan más aplicaciones críticas de la empresa

Las matrices NAS están yendo más allá del servicio de archivos tradicional, y ejecutan bases de datos de producción, aplicaciones empresariales críticas e instalaciones VMware.

El almacenamiento local funcionaba bien en el Tribunal Superior de  Sacramento, California, hasta que hace unos años decidieron trabajar sin papel. Para prepararse para la avalancha de documentos y archivos que sería necesario escanear, almacenar y proteger, la división de informática del tribunal adquirió un sistema de almacenamiento en red (NAS) como ayuda para hacer frente a una carga llamada a escalar de 100 GB a 1.7 TB, y mucho más a largo plazo.

Es un caso clásico de utilización de una matriz NAS.

Numerosos usuarios necesitan compartir los mismos documentos o archivos. El Departamento de Informática quiere controlar el acceso, la velocidad de servicio de archivos, y mejorar su capacidad de safeguard, protección y recuperación de los datos. Así que el Departamento saca el almacenamiento de los servidores y lo consolida en un sistema de almacenamiento de archivos dedicado que puede simplificar la administración.

Una matriz NAS combina un sistema de archivo y un sistema de almacenamiento en discos a través de una red. Un controlador hace las veces de agente de tráfico, ejecutando el sistema de archivo, determinando a dónde va cada dato y administrando los discos y el caché. El sistema de archivo permite aplicar a distintos archivos del mismo volumen muchas de las prestaciones importantes, como las instantáneas para recuperar archivos y un modelo de seguridad que admite diversos atributos.

NetApp, que fue pionera en la introducción de la categoría de productos NAS hace ya 15 años, llama Write Anywhere File Layout (WAFL) a su sistema de archivo patentado. “NetApp te dirá que su magia reside en el WAFL,” dice Arun Taneja, fundador y presidente del Grupo Taneja, un grupo de consultoría especializado en tecnologías de almacenamiento.

En qué se diferencian las matrices NAS de las matrices de SAN

Una de las características diferenciadoras de una matriz NAS es su utilización de protocolos basados en los archivos: NFS en el caso de los sistemas basados en Unix y Linux, y CIFS en los entornos Windows (aunque Windows también soporta una interfaz NFS). Ellas también soportan HTTP para la información de Internet y FTP para archivos grandes.

Este es un factor de diferenciación capital para una red de área de almacenamiento (SAN). Las SAN no tienen sistema de archivo y sólo admiten el acceso a los datos a nivel de bloque a través de protocolos, como el de canal de fibra o iSCSI.

“La utilización original de los sistemas NAS era el servicio de archivos tradicional,” dice Brendon Howe, vicepresidente y director general de la unidad de negocio NAS de NetApp. Por eso se decía a menudo del NAS que “tenía bajo rendimiento, no era del todo seguro, no era apto para datos de misión crítica” en comparación con una SAN de canal de fibra.

Pero las cosas han cambiado enormemente. Se ha extendido mucho la utilización de protocolos NAS, y concretamente NFS, para explotar bases de datos de producción como Oracle o aplicaciones como SAP, que en la actualidad constituyen una parte muy importante de la actividad de NetApp. También tenemos a algunas de las empresas más grandes del mundo explotando instalaciones de VMware [virtualización] en una infraestructura basada en un NFS,” dice Howe.

A medida que NetApp se va haciendo cargo de tareas más críticas, la línea divisoria entre NAS y SAN se vuelve cada vez más borrosa. Hoy en día la mayor parte de las matrices NAS soportan iSCSI para el acceso a los datos por bloques, un nuevo paso lógico, puesto que los protocolos NAS e iSCSI funcionan en Ethernet.

“Muchas veces ni siquiera tienes que pagar más por ello,” asegura Taneja. “Esa opción es gratis, y el cliente decide qué volumen de tráfico entra a través de iSCSI y cuánto entra a través de NFS/CIFS o en HTTP o FTP.”

NetApp y EMC, los proveedores líderes, también admiten canal de fibra en matrices multiprotocolo, o dispositivos de almacenamiento unificados, que combinan el almacenamiento basado en bloques y en archivos a través de un único controlador capaz de administrar ambos.

Una matriz multiprotocolo de ese tipo era una gran prioridad para el Tribunal Superior de Sacramento, pues deseaba disponer de un producto que pudiera manejar sus documentos IBM FileNet, así como las necesidades a nivel de bloque de sus servidores Microsoft Exchange y SQL Server. El Tribunal estatal utiliza iSCSI para esos servidores de correo y de bases de datos, y está en proceso de mejora al canal de fibra, afirma Lewis Walker, analista senior de IT del tribunal estatal.

“Los sistemas convergentes hacen un buen trabajo, pues te ofrecen todas las opciones necesarias para el almacenamiento de archivos del departamento, los archivos que generan aplicaciones, las operaciones de archivo, las bases de datos Oracle y la plataforma Exchange,” dice Andrew Reichman, analista de Forrester Research. Señala que los sistemas convergentes son especialmente eficaces “si no tienes necesidades de rendimiento realmente extremas para ninguna de esas cargas de trabajo, y sólo quieres algo satisfactorio y rentable.”

Las empresas con 20 TB de datos o menos que deseen un sistema básico y de manejo sencillo quedarán satisfechas con los sistemas convergentes básicos, de proveedores como Dell y Hewlett-PackaDR; y las empresas de mediano tamaño, en el rango de 20 TB a 50 TB, son candidatas para los sistemas convergentes superiores de NetApp y EMC, dice Reichman. Las grandes empresas que manejan entre cientos de terabytes y 1 PB, en cambio, necesitan cajas múltiples.

Los proveedores acceden al espacio NAS desde todos los niveles

NetApp y EMC entraron en el espacio NAS desde direcciones distintas: EMC bajaba del segmento superior, y NetApp se aupaba al nivel de empresa. Ahora, ambos operan en la gama básica, media y superior. Además, ambas compañías venden asimismo puertas de enlace NAS sin almacenamiento, que brindan a los usuarios la opción de adquirir capacidad de almacenamiento por separado o de utilizar la que ya tienen internamente. Pero es más corriente comprar una matriz completa con la cabecera y el almacenamiento NAS estrechamente integrados.

Aparte de EMC y NetApp, muchos de los productos de gama básica y media de proveedores como Dell y HP utilizan la tecnología de servidor de almacenamiento Windows de Microsoft. IBM, que utiliza tecnología NetApp, también es un competidor destacado. BlueArc es uno de los proveedores especializados en NAS de nivel superior.

La capacidad, el rendimiento y las prestaciones diferencian los niveles básicos de las matrices NAS de gama media y superior. Pero puede resultar complicado comparar los productos, pues los proveedores clasifican sus ofertas de maneras muy diferentes. Brad Bunce, director de marketing de producto de plataformas NAS de EMC, sitúa la capacidad de almacenamiento de la gama básica de empresa en 100 TB o menos, la gama media en 500 TB o menos, y la gama superior por encima de 500 TB.

En cambio, algunas matrices básicas no ofrecen más de 15 TB, de dos a 24 baterías de discos, 1 ó 2 GB de RAM y uno o dos puertos Ethernet de un Gigabit (GigE). Los sistemas de gama media pueden alcanzar un máximo de 100 TB, 100 ó 200 discos, 4 GB de RAM y media docena de puertos de 1 GigE o 10 GigE.

Algunos productos básicos no ofrecen las capacidades de instantánea, duplicación y copia en espejo que son de capital importancia en los sistemas de la gama superior. Una matriz NAS de gama media puede permitir unos cuantos cientos de instantáneas (snapshots), mientras que un sistema de gama superior puede permitir más de 10.000 instantáneas. Por lo general, las cifras se disparan exponencialmente en el extremo superior, sobre todo cuando entra en el cuadro el NAS en cluster.

“Hay que mirar más allá de las velocidades y materiales,” aconseja Greg Schulz, fundador del Grupo StorageIO. “No hay que obsesionarse con el número de puertos, el número de unidades, el número de controladores o procesadores, la cantidad de memoria.”

“En vez de eso,” sugiere Schulz, “hay que fijarse en el rendimiento efectivo. Cuál es la capacidad útil? Cuál es la disponibilidad? Qué niveles de redundancias ofrece? Cuántas instantáneas gratis consigo? Qué prestaciones tengo que pagar? La duplicación es local o a larga distancia? Qué tamaño máximo de archivo puedo introducir en un sistema de archivo? Ahí es donde empiezas a entrar en los detalles pertinentes para el uso que vas a hacer de todo esto.”

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