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Este contenido es parte de Guía Esencial: Guía Esencial: Lo bueno, lo malo y lo demás de Windows 10
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Windows 10: Reseña de uso

Nuestra publicación hermana Microscope examinó la versión previa del nuevo sistema operativo de Microsoft, y aquí están sus impresiones iniciales.

Los sistemas operativos de Microsoft han sido la piedra angular de la informática desde hace casi 30 años. Con una cuota de 90% del mercado de escritorio, es innegable lo profundamente arraigado que Windows está en la psique de los usuarios domésticos y de negocios por igual.

Ha habido contratiempos en el camino: Windows Millennium Edition, Windows Vista y por supuesto Windows 8; pero también ha habido “cambiadores de juego” tales como Windows 3.1, Windows 98 y, por supuesto, Windows XP.

Las versiones que lo hicieron bien causaron cambios de paradigma en la forma en que la gente interactuaba con sus máquinas, incluso si el viaje era accidentado a veces. Windows 3.11 introdujo  soporte TCP / IP, Windows 95 introdujo 32 bits y Plug & Play; XP se llevó muchos de las cosas desagradables involucradas con la informática doméstica (después de un par de Service Packs).

A la inversa, cuando Microsoft se equivocó, lo hicieron muy mal y Windows 8 fue un buen ejemplo de ello. La idea era bastante simple: el mundo estaba obsesionado con aplicaciones, la computación móvil y las pantallas táctiles, así que, ¿por qué no crear un sistema operativo que pudiera ser utilizado tanto en equipos de escritorio como en móviles, entregando aplicaciones a través de una interfaz gráfica amigable para pantalla táctil?

El problema es que si bien los usuarios se habían enamorado del estilo tipo iOS del cómputo móvil, también habían abrazado la naturaleza del escritorio y no tomaron con buenos ojos ser forzados hacia una interfaz de pantalla táctil cuando utilizaban un ratón y un teclado. Especialmente los usuarios de negocios se volvieron locos por las muchas peculiaridades, tales como un escritorio oculto que solo podía llamarse al pasar ominosamente el ratón por la esquina de la pantalla.

Microsoft ha saltado el siguiente paso lógico en la dinastía y ha saltado directamente a Windows 10. Algunos están sugiriendo que esto se debe a que hay demasiado código rondando que hace referencia a Windows 9 desde los días de Windows 95 y Windows 98. Si bien puede haber algo de verdad en esto, el nuevo nombre tiene obviamente un doble sentido; en lo que se refiere a Windows 8, el equipo del proyecto se equivocó y la siguiente iteración ni siquiera estará en el mismo código postal.

En este nuevo mundo, donde los ingresos son impulsados ​​por las aplicaciones en lugar del sistema operativo subyacente, Microsoft no puede permitirse el lujo de hacerlo mal otra vez. Bueno, técnicamente puede, pero realmente no quiere hacerlo.

Mirando a través de la ventana: Reseña práctica sobre el preliminar técnico de Windows 10

Entonces, ¿qué está haciendo Microsoft de manera diferente con Windows 10? Bueno, el tema general parece ser una vuelta al escritorio básico de Windows. Microsoft está centrando toda su fuerza en recuperar el mercado que más enajenó con Windows 8: la empresa.

Pasamos algún tiempo paso a paso con el nuevo sistema operativo; aquí están nuestras impresiones iniciales.

Instalación

La instalación fue un suspiro y tomó solo ocho minutos usando un SSD relativamente rápido. En lugar de una actualización, esta fue una instalación limpia, pero Microsoft nos asegura que el proceso de actualización es también una experiencia indolora.

Una vez instalado y funcionando, la primera cosa que es evidente es que todo parece normal –¡justo como un escritorio debe lucir! Al igual que con Windows 8, los colores son chillones y desagradables, pero se nota desde el principio que este es un ecosistema listo para los negocios.

La estrella del espectáculo es, sin duda, el menú Inicio. Nunca ha sido un pequeño botón tan extrañado por tanta gente. Después de tomar el tiempo para hacer clic en él un par de veces, solo para asegurarnos de que era real, echamos un vistazo a lo que había dentro.

Una vez más, todo se veía como debería ser, con referencias navegables y familiares hacia Programas y Carpetas. La Metro UI se ha exprimido en una ventana –no del todo– desagradable junto a las opciones tradicionales. Si bien esto puede parecer un poco desordenado en una pantalla de baja resolución, funcionó bien en un monitor de 22 pulgadas de alta definición.

Buscar (Search) también está de regreso y en lugar de la simple búsqueda a través de su unidad local, también ofrece resultados de la red. Una muy buena característica, aunque muchos usuarios estarán tristes al saber que es impulsado por Bing.

Ajustar (Snapping), que se introdujo en Windows 7 y rápidamente se convirtió en una característica favorita para los usuarios avanzados, también hace una vuelta prolífica. Una de las mayores quejas que los usuarios tenían con Windows 8 fue que las aplicaciones dominaban toda la pantalla y no se podían cambiar de tamaño.

La función de ajuste ahora no solo permite al usuario ajustar aplicaciones, sino que sugiere cómo utilizar mejor el espacio restante en la pantalla.

Muchos escritorios

Quizás la herramienta más potente para los usuarios empresariales es la característica de escritorio virtual. Los usuarios de Mac estarán familiarizados con los escritorios virtuales, ya que han estado disponibles en OS X durante unos años.

Simplemente haga clic en el nuevo botón Vista de Tareas (Task View) (similar al Launchpad en OS X), cree un nuevo escritorio y continúe el flujo de trabajo en un nuevo entorno. No hemos podido arrastrar aplicaciones hacia el nuevo escritorio y solo podemos asumir que esto es un problema técnico en esta versión previa.

Conclusión: ¿Está Windows 10 listo para la empresa?

Hay una distancia colosal entre la primera construcción de una vista previa y la liberación general. Se añadirán características, se descubrirá errores, se arreglarán anomalías. Es posible que Windows 10 pueda verse y sentirse completamente diferente al momento en que llegue a las tiendas, el próximo año.

Dicho esto, después de varias horas de pruebas, se trata de una vista previa notablemente estable, libre de errores. La instalación fue una brisa, cada aplicación que fue lanzada corrió sin problemas, e hizo lo que se le dijo, cuando se le dijo.

Los colores cegadores no coinciden con los grises apagados que hemos llegado a esperar en los entornos empresariales, pero si Microsoft ha creado realmente un sistema operativo de escala, que de algún modo se transforma para cualquier dispositivo, entonces se vuelve una paleta (de color) aceptable para una tableta.

Hablando de transformación, Microsoft ha convertido en algo muy importante la capacidad de mutación del sistema operativo; es un concepto intrigante y nos gusta mucho. El argumento de venta es que este es un sistema operativo que se adapta automáticamente a su hardware, ya sea un centro de datos, escritorio, móvil, tableta, fablet o una cosa del Internet de las Cosas.

Sin embargo, la retórica proveniente de Redmond no coincide realmente. Para empezar, hay también una vista previa técnica de Windows Server disponible. Hay un montón de características que lucen fantásticas, como Active Directory Federation Services, PowerShell 5.0 y clústeres de conmutación por error de Hyper-V; pero –sin querer decir lo obvio– se trata de un sistema operativo diferente. Microsoft ni siquiera tiene un nombre para él todavía.

En el extremo opuesto del espectro, vamos a considerar los dispositivos móviles. Microsoft difícilmente está a punto de abrir el código de su sistema operativo insignia; tuvo un tiempo bastante difícil dejando ir a MS-DOS. Eso significa que los dispositivos serán ciertamente licenciados MS y probablemente sean propiedad de MS. ¿Quién sabrá si el sistema operativo en los móviles será la misma semilla mágica que plantamos en nuestro escritorio –e incluso si lo es, el concepto de 'un OS para gobernarlos a todos’ se vuelve un poco redundante.

Microsoft ha forjado su plataforma tan firmemente en la empresa que no va a ninguna parte en el corto plazo.

La idea se revela aún más cuando se considera el Internet de las cosas; este es un ecosistema completamente dispar. La mano izquierda no sabe ni el nombre de la mano derecha, ya no importa lo que está haciendo. Utilizando el ejemplo un poco trivial de una nevera –¿cómo sabe Microsoft que Windows 10 será compatible con cualquier unidad de refrigeración inteligente dada? Hasta que haya algún tipo de marco que garantice la interoperabilidad, la verdad es que no lo sabe.

Pero, ¿está bien para la empresa?

Dada la respuesta negativa hacia Windows 8, podría parecer que Microsoft está de alguna manera en el precipicio de perder el voto de la empresa. La realidad es que no hay ninguna posibilidad de que eso ocurra. Muy pocas organizaciones van a salir corriendo a comprar a sus 1,400 empleados una MacBook Pro. Ni tampoco van a ofender a los usuarios avanzados dándoles un Chromebook; o volver a capacitar a sus trabajadores para utilizar Linux. Microsoft ha forjado su plataforma tan firmemente en la empresa que no va a ninguna parte en el corto plazo.

Todo lo que Microsoft tiene que hacer es venir con una receta simple que apacigüe a los usuarios domésticos, a los usuarios de negocios y a los administradores, construyendo sobre los éxitos del pasado. En su mayor parte, Windows 10 parece tener todos los ingredientes adecuados.

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