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La nube, impulsor de la nueva normalidad

La adopción de la nube ya no se cuestiona dado su gran elasticidad y flexibilidad. Sin embargo, acercarse a ella requiere tomar en cuenta ciertas consideraciones.

La nueva normalidad ha llevado a las organizaciones a plantearse quién y qué procesos deberán quedarse en la oficina, cuáles conviene manejar en remoto, además de voltear hacia tecnologías como la nube, todo en miras de navegar exitosamente en sus mercados.

En este sentido, subirse a la nube ya no se cuestiona, pues ahora el discurso ha cambiado hacia encontrar lo necesario para realizar una migración o adaptación exitosa y con los procesos que en realidad importan.

En la mente de las organizaciones, las inquietudes van más allá de cómo mantener la salud de sus colaboradores, sino también de ganar mayor flexibilidad en sus operaciones en el menor tiempo posible y obtener la mayor rentabilidad.

Con base en ello, consideramos importante tener en cuenta los siguientes puntos al momento de considerar implementar la nube en una organización.

  • La madurez de la organización: Si bien nos encontramos en un momento en donde no hay tiempo para verificar si una solución es efectiva, una pausa para revisar el estado de madurez digital de la organización ayudará efectivamente para saber desde qué punto es posible apalancar con los activos ya disponibles, adaptarlos y así estar listos para navegar en la incertidumbre.
  • Aliados para construir una infraestructura robusta: Los esfuerzos en la implementación de la nube se concentran cada vez más en hacerla más fácil de usar, más confiable y más accesible, por lo que la arquitectura de la misma cobra mayor importancia para poder mantener la simpleza al máximo. Desde determinar la plataforma que más se adapta a las necesidades de la organización, hasta el tipo de lenguaje o API a utilizar, contar con aliados expertos en el tema se vuelve imprescindible para emplear los recursos más adecuados, escalables y resilientes.
  • En términos de las ventajas de la nube, mucho se ha hablado de su habilidad para incrementar o reducir la capacidad de los procesos que en ella se corran. Bajo la perspectiva actual, en donde los riesgos de una segunda ola de contagio y/o de una condición económica global aún más precaria son inminentes, contar con esta elasticidad es indispensable para la sobrevivencia de un negocio en los sentidos económico y humano.

No obstante, el esfuerzo por mejorar no solo viene del lado del cliente, pues, por ejemplo, proveedores del modelo Everything-As-A-Service (XaaS) a nivel global ya fortalecen sus productos de infraestructura (IaaS) para lograr proveer una recuperación de desastres mejorada, facilidad de implementación y escalabilidad de sus plataformas, además de un mercado de software (SaaS) que apalanque con microservicios para ofrecer soluciones integrales, mejorar la agilidad y alcanzar un mejor retorno de inversión.

En un compromiso mutuo por mejorar y preparar a las organizaciones para prosperar, subirse a la nube deberá realizarse oportunamente considerando fortalezas y debilidades de cada organización de la mano de expertos, con la seguridad de que clientes e industria se preparan para lo que viene, donde la capacidad de adaptación a la realidad hará la diferencia para continuar activo en el mercado.

Sobre la autora: María Rosa Casillas es socia Líder de Cloud Engineering en Consultoría para Deloitte México.

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