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¿Estamos listos para la revolución autónoma?

Lo autónomo, el siguiente nivel de la automatización impulsado por la inteligencia artificial, el aprendizaje automático y el poder de cómputo masivo, minimiza riesgos, mejora eficiencia y facilita adoptar la innovación en las empresas.

El famoso dicho “el cambio es la única constante” es más que apropiado para esta era digital. ¿Por qué? Las nuevas tecnologías están transformando casi todas las industrias y compañías, y la mayoría de los individuos –independientemente del trabajo que realicen– están sintiendo el efecto. Estas fuerzas disruptivas están causando un efecto dominó, exigiendo a las empresas responder de una manera mucho más holística y estratégica. Los líderes de negocios no solo deben convertir los desafíos en oportunidades, sino también prepararse para manejar consecuencias inesperadas. ¿Cómo pueden, entonces, preparar sus negocios de cara al futuro y mantenerse relevantes para los consumidores?

Hoy en día podemos ver cómo la inteligencia artificial –combinada con aprendizaje automático, automatización y poder de cómputo masivo– está marcando el camino hacia la revolución autónoma. Por primera vez, creemos a las máquinas capaces de realizar actividades que antes considerábamos más allá de sus capacidades como, por ejemplo, tomar decisiones, analizar sentimientos en tiempo real o incluso manejar autos.

En un auto que se maneja solo, uno ingresa la dirección de destino y deja que el auto lo lleve reconociendo las mejores rutas, navegando el tráfico y hasta lidiando con las dificultades para estacionar, todo a tiempo para llegar a la próxima reunión. El auto que se maneja solo elimina la necesidad de manejar, e incluso la necesidad de aprender a manejar, reduciendo a la vez los riesgos asociados al error humano. ¿Y si tus sistemas de tecnología de la información pudieran ser así de inteligentes?

Lo autónomo lleva la innovación en la nube hacia un nuevo nivel, que varios analistas incluso reconocen como una nueva categoría. Imaginemos: ¿Y si nuestros servicios de nube pudieran ofrecer capacidades de autoadministración, autoaseguración y autorreparación para que las organizaciones puedan reducir costos, minimizar riesgos, acelerar la innovación y obtener insights predictivos? Hoy, todo esto ya es posible. De hecho, lo autónomo es el próximo nivel de automatización: minimiza los riesgos, mejora la eficiencia operacional y permite a los negocios incorporar rápidamente la innovación y, en consecuencia, crecer.

¿Cómo impactará la era autónoma en México?

La Unidad de Inteligencia de The Economist presentó recientemente el Índice de Preparación para la Automatización, un ranking de naciones en función de su capacidad para integrar fluidamente la automatización inteligente en sus economías. México ocupa el puesto número 23 en el ranking general y es considerado un mercado emergente en cuanto a políticas e iniciativas relacionadas a dicho proceso.

El reporte encontró que incluso los países más preparados tienen trabajo que hacer. Las áreas foco que se proponen giran alrededor de la necesidad de desarrollar políticas de educación y programas de entrenamiento aún más efectivos; hacer énfasis en el aprendizaje continuo para asegurarse que la velocidad con que se dan los cambios no deje a las personas con desventajas en torno a los empleos del futuro, mucho más orientados a lo humano y en sintonía con la ejecución de rutinas automatizadas por parte de robots o máquinas.

En su origen, lo autónomo es posible gracias a la inteligencia artificial y el aprendizaje automático, y muchos negocios latinoamericanos de diversas industrias ya están adoptando este paradigma revolucionario. Para las organizaciones de la región es una gran oportunidad para dar un salto de calidad y abrazar la onda de lo autónomo, poniendo a punto su infraestructura tecnológica de cara al futuro y posibilitando un crecimiento exponencial del negocio.

Es importante notar que la tecnología en sí misma puede ayudar en la transición; después de todo, apunta a incrementar las habilidades humanas y liberar a las personas para que puedan dedicarse a trabajos de mayor valor, en lugar de buscar reemplazarlas. Todo esto significa menos tiempo dedicado a tareas manuales, con la consecuente disminución de errores humanos, y más tiempo para el enriquecimiento y el trabajo colaborativo.

Muchas empresas progresivas, con líderes de experiencia relevantes, ya están disfrutando de los beneficios de lo autónomo en el negocio, tales como ciclos de innovación más rápidos, mejores experiencias de usuario, mayor eficiencia operacional y productividad, entre otros. Entonces, ¿estamos listos para la revolución autónoma?

Sobre los autores: Raman Krishnamoorthy es vicepresidente de TI en Bata India Limited; Ratan Sanjay es director de plataforma e infrastructura de soluciones de nube para Oracle India.

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