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Capacidades del director de analítica o CAO lo convierten en un líder para la innovación

Para obtener el máximo provecho de las soluciones, las organizaciones debían contar con personal especializado en el análisis de la información.

En el actual mundo de los negocios, hay una revolución en marcha. Una transformación profunda en la que una figura empieza a destacar: el director de Analítica o Chief Analytics Officer (CAO, por sus siglas en inglés). El surgimiento de este rol corporativo tiene un contexto ya evidente.

Hoy, las organizaciones –de todos los países y de todas las industrias– deben enfrentar un escenario complejo, en donde cualquier decisión debe tomar en cuenta múltiples factores, entre otros: circunstancias económicas y sociales de rápido impacto global, personas empoderadas por las redes sociales y la movilidad, hábitos de consumo multiplataforma (tienda, comercio electrónico, call center, dispositivo móvil), regulaciones (comerciales, medioambientales y financieras) más estrictas y sectores con mayores exigencias de productividad.

Consolidados en registros digitales, para muchas compañías dichos elementos asumen un aspecto amenazador. Un volumen de información gigantesco que sólo complicará cualquier resolución corporativa.

En las manos de un CAO, la situación es radicalmente distinta: la avalancha de datos se convierte en un valioso activo empresarial, el cual permitirá predecir riesgos al negocio, detectar tendencias en los hábitos de los consumidores, descubrir ineficiencias operativas, encontrar áreas de oportunidad en la satisfacción del cliente, etc. Todo esto, en beneficio de una toma de decisiones bien sustentada, oportuna y de alta efectividad.

No obstante, para obtener semejante ventaja, no basta con añadir un cargo en la estructura empresarial, ya que el rol de CAO, más allá de las cuestiones estrictamente técnicas, exige competencias y aptitudes específicas.

Más allá de la ciencia de los datos

Aunque aún emergente, el rol de CAO no tiene una historia breve. De hecho, su origen se puede ubicar en 1976, el año en que SAS llevó la analítica al ámbito de los negocios.

Las innovaciones analíticas que SAS puso al servicio de las empresas –desde las primeras herramientas para generar reportes estadísticos hasta las soluciones especializadas por industria y con capacidades de análisis predictivo– pronto evidenciaron una necesidad: para obtener el máximo provecho de las soluciones, las organizaciones debían contar con personal especializado en el análisis de la información.

Entre la década de los setenta y antes del surgimiento del CAO, las funciones analíticas, por lo general, se asignaban a un científico de datos (data scientist); un experto que –aprovechando sus conocimientos en campos como la estadística, las matemáticas y las ciencias computacionales– administra y procesa los datos de una compañía, con el fin de plasmarlos en modelos que den sentido a la información.

El rol de Chief Analytics Officer establece una nueva frontera. Aunque debe poseer sólidas competencias técnicas (por ejemplo: conocer las capacidades de las soluciones analíticas más innovadoras, destreza en conceptos avanzados de estadística y modelado de datos), el CAO es ante todo un líder táctico: un experto que utiliza la analítica estratégicamente para generar un beneficio directo al negocio.

En este punto, muchos establecen la diferencia entre un Data Scientist y un CAO; el primero está muy enfocado en las técnicas para manejar datos, mientras que el segundo se concentra en aplicar la analítica para evitar riesgos, generar mayores ventas, detectar nuevas oportunidades de negocio, etc.

En ese sentido, el CAO debe poseer un perfil particular. Entre las características principales, vale la pena destacar:

  • Debe tener una visión integral del negocio. Es decir, deben aplicar su expertise en analítica en todas las tareas críticas de la organización: ventas, producción, administración, mercadotecnia, etc. En muchos casos, esto involucra una importante labor de evangelización: convencer a los distintos líderes corporativos de los beneficios que pueden obtener con la analítica.
  • Es importante que posea soft skills, en particular, vocación por el trabajo en equipo y facilidad para lograr acuerdos; lo que incluye una habilidad para establecer una comunicación abierta y una colaboración respetuosa con otros líderes corporativos. Quienes dirigen las unidades de negocio esperan que su visión y su conocimiento sean valorados y respetados, y en ese sentido, esperan que el experto en analítica sea su socio y no su maestro.
  • Un CAO debe tener una mentalidad orientada a resultados. Sus iniciativas de analítica, como cualquier otro proyecto empresarial, deben ser evaluadas constantemente y tienen que ofrecer resultados concretos en un plazo definido. Sin este compromiso, se corre el riesgo de que la analítica, al interior de la organización, sea vista como una innovación que no rinde frutos al negocio.
  • El CAO debe asumir un rol clave en la transformación de una cultura empresarial, especialmente en dos aspectos: demostrar que los datos no son simples registros sino elementos que, gracias a la analítica, conducen a la generación de conocimientos útiles; y fomentar la convicción de que, en el actual mundo de los negocios, el análisis de la información es la mejor opción para garantizar el éxito de la organización en el largo plazo.

Este perfil innovador ya se puede encontrar en las compañías mexicanas. En organizaciones como Grupo Financiero Banorte, Quálitas Compañía de Seguros y el Servicio de Administración Tributaria (SAT) de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, los pioneros nacionales en el rol de CAO, con el apoyo de las innovaciones analíticas de SAS, están transformando los parámetros de la toma de decisiones.

Y lo están haciendo con resultados sobresalientes. En Grupo Financiero Banorte, el área de Analítica –en su primer año de operación– contribuyó con el 10% de los ingresos anuales de la empresa. Para Quálitas, el rol de CAO ha mejorado el control de costos (por ejemplo, detectando las implicaciones de un concepto como “costo medio” en la reparación de un automóvil siniestrado); y en el SAT, la visión del CAO está ayudando a detectar patrones y tendencias en una plataforma que puede registrar hasta dos millones de sesiones diarias.

Así, una empresa que esté consciente de los desafíos que vendrán en los próximos años –crecimiento en los volúmenes de información, mayores complejidades en el ambiente de negocios– no puede ignorar la importancia del análisis de datos. Y en ese sentido, el Chief Analytics Officer es un aliado que nadie puede darse el lujo de ignorar.

Sobre el autor: Héctor Cobo es director regional de SAS para el norte de Latinoamérica.

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