La estrategia de recuperación más adecuada ante catástrofes informáticas

A lo largo de estas recomendaciones, Deni Connor analiza las características de las salas preparadas (calientes) y las salas vacías (frías) para ayudarle a determinar qué estrategia de recuperación ante catástrofes informáticas es la más conveniente para su negocio.

La elección del sistema de seguridad que necesita implantar para hacer frente a una hipotética situación de catástrofe informática depende del tiempo que su negocio pueda aguantar tras sufrir la caída de los sistemas. La rápida restauración de las aplicaciones y la reanudación de su actividad puede convertirse en una aDRua tarea, especialmente si no se ha implantado ningún programa de recuperación ante catástrofes informáticas (RC).

Peter Haas es el director tecnológico del Tribunal Supremo de Luisiana (Nueva Orleans, EE.UU.). Hace dos años, tras el desastre del huracán Katrina, que arrasó sus dependencias, Haas invirtió un innumerable número de horas en la concepción de un plan de RC.

Durante la apocalíptica situación que se vivió tras la sacudida del Katrina, Haas se adentró varias veces en el maremágnum caótico y delictivo en el que se había convertido la ciudad para recuperar servidores, cintas y dispositivos de almacenamiento y reinstalarlos en una sala de RC situada a varias horas de distancia de Nueva Orleans.

“La principal cuestión que debe plantearse cualquier entidad es: ' Cuánto tiempo podemos permitirnos estar fuera de servicio?” —afirma Haas. “Nosotros nos formulamos esta pregunta, y, después de lo sucedido a raíz del Katrina, nos dimos cuenta de que no podíamos permitirnos, ni de lejos, permanecer bloqueados mucho tiempo.”

Haas instaló el sistema WANSyncHA de CA para realizar la replicación en tiempo real de sus servidores Exchange, Oracle y SQL en un emplazamiento sito en Baton Rouge (Luisiana, EE.UU.). “Si ahora mismo se produjera otra catástrofe, la restauración nos llevaría menos de una hora” —continúa Haas.

La sala preparada que ha instalado Haas se encuentra totalmente acondicionada con todas las aplicaciones que permitirían seguir ejecutando las operaciones habituales sin que el rendimiento se viera afectado de forma significativa, a saber: servidores, redes y dispositivos de almacenamiento. Como contrapunto, esta opción constituye la estrategia RC más cara.

En lugar de instalar salas preparadas, algunas empresas prefieren recurrir a las salas vacías, que resultan menos costosas. Sin embargo, con este tipo de sistema, los clientes tienen que obtener, aportar, instalar y configurar todo el equipo en caso de catástrofe informática. A medio camino entre las salas preparadas y las vacías, tanto en lo que se refiere a su disponibilidad como en términos monetarios, se encuentran las salas alternativas (warm site), que implican la instalación de los equipos y dispositivos de redes, pero no así su configuración, actualización o puesta a punto operativa.

Jim Grogan, vicepresidente del departamento de desarrollo de productos de consultoría de SunGaDR Availability Services, matiza el concepto: “Únicamente se limita a dar una respuesta básica a la necesidad apremiante de una compañía de recuperar su entorno. Si el objetivo de tiempo de recuperación (RTO, Recovery Time Objective) se fija en días, significa que el cliente tiene que plantearse el acondicionamiento de una sala preparada. Si el objetivo se amplía a semanas, podrá contemplar la opción de las salas alternativas, mientras que la estrategia de las salas vacías sólo resultará interesante cuando se supere dicho límite temporal.”

Grogan apunta, además, que muchas entidades conciben las salas vacías no como punto desde el que realizar la restauración, sino como un lugar de sustitución desde el que seguir ejecutando las operaciones diarias en caso de que una catástrofe les obligara a abandonar durante varios años su lugar de trabajo habitual.

Brian Cutler, vicepresidente ejecutivo y Director Tecnológico de Arrow Financial Services, es del mismo parecer que Haas. Cutler se decantó también por instalar una sala preparada que él mismo gestiona, en lugar de delegar dicha tarea en un servicio paralelo. La sala de RC de Cutler está equipada con el sistema Symmetrix de EMC Corp., encargado de la replicación de datos desde su ubicación original a un emplazamiento situado a más de 300 kilómetros.

Las péDRidas económicas para Arrow Financial Services, en caso de que los sistemas se vinieran abajo y no se dispusiera una sala de RC de este tipo, ascenderían, aproximadamente, a 2 millones de dólares diarios. “El factor determinante (en la elección de una sala preparada, vacía o alternativa) será la decisión empresarial que se tome con respecto a las siguientes cuestiones: cuánto va a costarme estar fuera de servicio un día, dos, tres... Ésa es la clave de la valoración"" —precisa Cutler. “Si inviertes una buena suma de dinero en una sala preparada, cuando los costos del tiempo de improductividad no serían, llegado el momento, tan elevados, estás despeDRiciando el dinero.”

El plan de RC trazado por Haas no incluye únicamente la sala preparada. Siguiendo su recomendación, todos los miembros del equipo informático que trabajan con Haas llevan llaveros USB colgados del cuello. Dichas memorias contienen el plan de RC de la empresa, los teléfonos de las personas que participarían en el proceso de restauración y otros datos y archivos necesarios para llevar a término la estrategia. Por otra parte, es esencial que la empresa realice simulacros de aplicación del plan.

Sobre el autor: Deni Connor trabaja como analista jefe para Storage Strategies NOW, una empresa de investigación en tecnologías de la información situada en Austin (Texas, EE.UU.). 

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