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Recuperar la operación de un negocio, un tema de tecnología y decisiones precisas

Las soluciones de respaldo y recuperación están viviendo un momento de gran innovación. No aprovecharlas sería un error, pero usarlas sin una estrategia viable y objetiva implicaría una falla aún peor.

Las empresas saben que no hay tiempo para el drama. Cuando una organización enfrenta una circunstancia que frena o entorpece las operaciones, la prioridad absoluta es regresar a la normalidad; cuando esto ocurra, entonces se analizará el incidente y se apuntarán las lecciones que deja. En los negocios de la actualidad, que se apoyan fuertemente en datos y procesos digitales, las innovaciones de Respaldo y Recuperación (Backup & Recovery o B&R) son una pieza clave para volver al orden y la tranquilidad –es decir, al Business As Usual que reactiva la generación de ingresos.

Sin embargo, como se señaló durante el evento VeeamON 2021, las soluciones de B&R ya no pueden caracterizarse como un recurso que ostenta el letrero de “ábrase en caso de desastre” –un simple almacén, físico o electrónico, para guardar copias de información importante, la cual será vital para superar una contingencia.

Estas tecnologías están evolucionando para brindar, además de las habilidades típicas, nuevas opciones de productividad (por ejemplo, usar datos de respaldo para probar aplicaciones; o mover backups entre la nube y un despliegue on-premise) y funciones que se adaptan y sacan provecho del complejo entorno de cómputo de la actualidad (ambiente multinube, híperescaladores, soluciones “as a Service”, mayores amenazas de ciberseguridad, etc.).

A decir de Mauricio González, vicepresidente de Veeam para Latinoamérica, la región no está al margen ni ignora los avances en B&R, especialmente en el segmento de grandes empresas (en todas las industrias), las cuales operan con infraestructuras tecnológicas no sólo más amplias sino también más complejas.

“Ya se entiende que la idea de “necesito guardar los datos por un asunto de impuestos o porque podrían hacerme una auditoría” representa un concepto obsoleto. Hay una visión clara de que los datos hoy son esenciales para el negocio, fundamentales para una toma de decisión; y por ello es indispensable protegerlos y asegurar su disponibilidad en cualquier situación. Nadie quiere esperar dos o tres días para recuperar un correo electrónico o una base de datos. Un simple email podría involucrar una resolución urgente y crítica”, asegura González.

Esa clase de organizaciones –las que lidian con una mayor complejidad en términos de TI– necesita que sus soluciones de B&R se integren fácilmente a la infraestructura existente (y haciendo su parte en la reducción de costos y en el incremento de la eficiencia) y no representen un obstáculo para una estrategia de innovación: aprovechamiento de la nube (privada, pública, híbrida) más intenso; uso de hyperscalers y contenedores; y mayor dependencia en aplicaciones SaaS (como Office 365 de Microsoft), entre otras condiciones. Necesidades que, según el vicepresidente para Latinoamérica de Veeam, son bien atendidas por las innovaciones actuales en el ámbito de B&R, las cuales, además, son asequibles en la región.

En el caso de empresas medianas y pequeñas, González considera que la región participará en el auge de los proveedores de Respaldo como Servicio (Backup as a Service o BaaS) y Recuperación de Desastres como Servicio (Disaster Recovery as a Service o DRaaS); proveedores que, aliados con fabricantes del sector B&R (como Veeam), serán particularmente atractivos para organizaciones de menor tamaño o menor sofisticación tecnológica, ya que desde la nube tendrán acceso a funciones avanzadas de respaldo y recuperación.

Mauricio González ve buenas razones para el optimismo, para confiar en el avance del mercado regional de B&R. “En Latinoamérica, existe el interés y la tecnología está disponible. La demanda está ahí”, apunta el directivo de Veeam.

Superar el desastre: no hay un solo camino

Contar con acceso a la innovación no es una solución definitiva. En el contexto de las soluciones de B&R, dada su vertiginosa evolución, tanta innovación puede generar dudas o expectativas confusas.

Algunas organizaciones podrían estar interesadas en las nuevas tecnologías del nicho, pero por distintas razones (regulaciones, políticas de confidencialidad, nivel de infraestructura en uso) no pueden prescindir del respaldo en cinta; otras empresas pensarán (erróneamente) que las labores de respaldo y recuperación son responsabilidad exclusiva del hyperscaler que contrataron; y ciertas compañías de base digital, con un gran número de aplicaciones de nube nativas, podrían asumir que tienen una ruta de adopción más sencilla –como ocurre con otras ofertas tecnológicas, la innovación en B&R apunta claramente hacia la nube y sus múltiples potenciales; por ejemplo, se estima que el segmento BaaS, entre 2020 y 2024, alcanzará un valor global de $10,400 millones de dólares.

De acuerdo con dos especialistas de IDC Latinoamérica –Enrique Phun, analista senior de Software, y Marcelo Leiva, analista senior de Software y Consultoría–, cualquiera que sea la circunstancia o necesidad de B&R, las empresas deben colocar a la estrategia por encima de toda consideración. Y esto implica plantearse preguntas de apariencia sencilla, pero que son muy relevantes: en la organización, ¿cómo produzco, consumo y almaceno la información? ¿Hay datos que, en un escenario de crisis, tienen prioridad en un proceso de recuperación? ¿Qué factores, en el mundo real y en el electrónico, amenazan la operación del negocio? ¿Cómo se realizan los backups y dónde residen actualmente? ¿Las regulaciones de soberanía de datos permiten tener respaldos fuera del país? Entre otras.

Al mismo tiempo, las compañías deben tomar en cuenta las características y los alcances de su infraestructura tecnológica, así como los componentes cuya recuperación y respaldo es más relevante o urgente. Ambos criterios, según Phun y Leiva, incidirán en factores como: instancias desde las cuales se recuperará la información (centro de datos, la nube o un Edge), y prioridad de B&R para bases de datos, aplicaciones o servicios.

Estas reflexiones permiten diseñar una estrategia de Recuperación y Respaldo más confiable y mejor alineada a las necesidades de la empresa. “Una empresa puede optar, al considerar aspectos regulatorios, mantener un esquema de B&R tradicional, basado en cintas. Otras elegirán un modelo mixto, con soluciones típicas y algunas capacidades de nube, y otras tantas seguirán un camino Pure Cloud. Cada organización encontrará la alternativa que le haga más sentido. Al final, todas las empresas persiguen la misma meta: evitar la pérdida de información”, señala Phun, de la oficina latinoamericana de IDC.

En la búsqueda de opciones, el factor de costo no se debe perder de vista. Una compañía podría considerar –por ejemplo– un esquema con un backup a la mano (en un datacenter en la misma ciudad), otro en la nube y uno más residiendo en una instalación ubicada fuera del país sede (si no tiene restricciones regulatorias en tal sentido). Ante una posibilidad así, que parecería sumamente robusta, las empresas no pueden dejar de preguntarse “¿y cuánto me costará al mes un modelo de este tipo? El costo es un tema que no puede ignorarse en la decisión”, comenta Leiva, de IDC Latinoamérica.

Recuperar el paso del negocio

Frente a una contingencia (un sismo, una falla grave en el suministro de electricidad, un ciberataque), disponer de un backup confiable siempre será una buena noticia, pero no representa el fin del problema. Para reactivar las operaciones, una empresa debe poner en marcha un proceso de recuperación, el cual involucra distintos retos –obtener la información de respaldo, confirmar la integridad de los datos, entregar la información a las distintas áreas, etc. No es una labor sencilla, y muchas organizaciones sufren al momento de encararla.

De acuerdo con un estudio-encuesta de Veeam, el 80% de las compañías reconoció que tiene una brecha de habilidad entre lo rápido que puede recuperar una aplicación y la rapidez con que necesitaría recuperarla. Asimismo, el 29% de la muestra destacó, entre las razones para decidir un cambio en su estrategia de protección de datos/B&R, la necesidad de reducir la complejidad y la gestión operativa.

Este aspecto, para fortuna de las organizaciones latinoamericanas, ya está en el radar de las innovaciones de B&R. Las soluciones más avanzadas del nicho, aprovechando capacidades de inteligencia artificial y aprendizaje automático, brindan funciones que automatizan procesos críticos de respaldo y recuperación (que tradicionalmente se realizaban en forma manual): programación avanzada de backups, activación dinámica de protocolos y tareas de Recovery, escaneo de respaldos para detectar ciberamenazas (y así no insertar información de respaldo que incluya malware), administración automatizada de todo el ciclo de vida de los datos (en un contexto de B&R), entre otras.

Una agilidad así no es cualquier cosa. Basta con pensar en una compañía que sufre un ataque de ransomware, cuya pérdida económica no sólo abarca el pago del rescate (si decide hacerlo) sino el tiempo que tarde en reactivar sus operaciones. Una organización que liquida un rescate y despliega todas las tareas de recuperación termina por gastar un promedio de $1.4 millones de dólares (monto que incluye oportunidades de negocio perdidas por inactividad corporativa).

No obstante, en la automatización de las acciones de Recovery, el aspecto táctico tampoco puede ignorarse. Sin dirección estratégica, acelerar procesos no será un gran diferenciador.

En una circunstancia de recuperación post-ransomware, “es muy importante que las empresas dimensionen escenarios. ¿En cuánto tiempo debo recuperar la información? ¿En qué marco de tiempo basaré la recuperación? ¿En los datos que estaban disponibles 10 minutos antes del incidente, en los del día previo, en los de una semana atrás?”, dice Phun, de IDC Latinoamérica.

Las innovaciones de B&R están listas para ser aprovechadas en Latinoamérica. Y si la demanda de las organizaciones ya es un hecho evidente –como lo sugiere el directivo de Veeam–, la oferta de soluciones también se percibe robusta. Opciones no faltarán en el mercado. De ahí la importancia del análisis estratégico, de entender las necesidades y circunstancias específicas que rodean a la compañía. Para retomar el orden y la tranquilidad, cada empresa debe construir su propia ruta.

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