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¿Mas tiempo en casa? 4 consejos para crear su propia aplicación

Los tiempos actuales de aislamiento y cuarentena son ideales para proyectar cómo hacer crecer más el negocio. Desarrollar apps de bajo código puede ser una alternativa.

En Argentina, según datos del Indec, ocho de cada 10 personas tienen acceso a un celular, lo que da un total de unos 39,9 millones de usuarios únicos de teléfonos celulares. Además, la Mobile Marketing Association afirma que en el país los usuarios móviles dedican 5.344 minutos anuales en el uso de aplicaciones.

Las audiencias digitales en Argentina pasan 78% de su tiempo en dispositivos móviles, y de ese tiempo, el 94% se emplea en aplicaciones de acuerdo con ComScore, ya sea para comprar a través del e-commerce o simplemente investigar a qué sitios ir de vacaciones o qué plataformas usar para mejorar la productividad, el uso de las apps continúa en alza.

Lo interesante es que aún con escaso conocimiento en programación las empresas tienen la posibilidad de crearlas.

Pero ante la decisión de crear sus propias aplicaciones, las empresas no sólo precisan los recursos técnicos adecuados, también el capital humano correcto para supervisar la programación y el desarrollo del proceso. En este punto hay que tener en cuenta que la industria del software, y de las TI en general, tienen gran demanda de puestos de trabajo en Argentina –como en el resto de América Latina– que no llegan ser cubiertos.

Sin embargo, las plataformas low-code o de bajo código, que cada vez cobran más relevancia, se convierten un aliado de las empresas para construir aplicaciones en corto tiempo y con características específicas.

“Estas plataformas no requieren esfuerzos especializados en codificación, por tanto, son una gran opción tanto para las empresas con equipo TI sénior, el cual ahora puede enfocarse en funciones más estratégicas para el negocio, como para los equipos con personal de TI más junior en lo relativo al desarrollo de software y aplicaciones”, explican desde VeriTran.

Las plataformas de bajo código, de instalación sencilla y con la opción a obtener soporte profesional externo, facilitan y agilizan la construcción in-house de aplicaciones personalizadas.

La importancia de las metodologías ágiles

Existen muchas plataformas en el mercado y con muchas características. Los expertos indican que muchas de las funcionalidades u “órdenes” que se ejecutan, son muy parecidas a las fórmulas de una planilla de cálculos u operaciones que se hacen diariamente, por ejemplo, en un procesador de textos.

“Cuando uno está programando una app y no tiene mucho conocimiento, tiene que hacer hincapié en el evento que está surgiendo dentro de la app, como, por ejemplo, presionar un botón. Si bien hay herramientas que desde lo visual nos dan una idea de lo que va a ver el usuario, hay que hacer una mínima programación, por ejemplo, similar a las funciones de Excel. Ahí damos la orden para que ese botón que estamos presionando ejecute una acción que interactúa con otro componente dentro de la aplicación,” explica Cristian Gil, Application Consultant SR en Axxon Consulting. 

Aún a pesar de que las metodologías ágiles están muy extendidas estos días, no en todas las compañías hay expertos en ellas. ¿Qué hacer en ese caso?

Iván Garbus, Practice Manager en Axxon Consulting, aconseja: “No recomiendo ponerse a pensar en el ideal de la app, sino en las funcionalidades mínimas para empezar a usarla, y luego se irá construyendo iterativamente y la persona se va a ir poniendo sus propias millas sobre a dónde quiere llegar”, señala. La regla de oro es, si existen limitaciones de tiempo o presupuesto, pensarlas solo para el corto plazo.

“Hoy en día se estila, en cualquier metodología, recibir feedback del usuario final lo más rápido posible. Esto ayuda a obtener lo que se conoce como el producto mínimo viable en el menor tiempo posible. A partir de esa retroalimentación se irá avanzando sobre ese modelo, ese prototipo de aplicación al que se quiere llegar”, apunta Gil.

Iván Garbus

Garbus agrega que es útil hacer prototipos lo más sencillos posibles, que resuelvan algo puntual, para no frustrarse en el camino. “Eso me fue llevando a avanzar progresivamente en los desafíos e ir adquiriendo en el camino los conocimientos necesarios para alcanzar el objetivo inicial”, dijo.

Echar mano de la comunidad

Uno de las mayores virtudes del mundo del software y los desarrolladores, coinciden los expertos, es la creación de comunidad que siempre será vital a la hora de encontrar soluciones y alternativas a los problemas. “Recomendamos mucho apoyarse en la documentación existente y en la comunidad, como foros. Hay mucha gente que está tratando de hacer lo mismo, es cuestión de buscarle la vuelta y probablemente alguien en línea ya haya dado una respuesta a un problema similar. Hay muchas ganas de compartir información y ayudar a resolver, quizás antes no sucedía tanto esto”, explican desde Axxon.  

Esto constituye una clara ventaja respecto al escenario de los tempranos 2000, donde la información no era tan accesible y el sentido de comunidad, menos significativo.

Ciberseguridad

Como todo creador de apps responsable, la ciberseguridad es central.

Las grandes plataformas ya tienen incorporado un paquete previo de medidas de seguridad básicas, lo que las hace muy positivas y atractivas para quienes están dando sus primeros pasos en el área.

“Que la app sea segura y esté disponible con un acuerdo de nivel de servicio (SLA) o un tiempo mínimo de caída, todo eso ya lo dan resuelto las plataformas, solo hay que preocuparse de entender cuáles datos pueden ser accedidos anónimamente y cuáles deben ser restringidos”. Ahí hay que tomar decisiones y no abrir los datos sólo porque sí y porque parece más fácil, si no ser muy consciente respecto a qué datos exponer. Estas herramientas ofrecen funcionalidades para, dependiendo de las distintas fuentes u orígenes de datos, determinar cuales se pueden cruzar, exponer, acceder fuera de la compañía y cuáles no, no está el riesgo que tiene un programador de cero, que por un error de código puede, involuntariamente, dejar permeable la app para un ataque o hackeo”, explica Garbus.

También para desarrolladores

Aunque las apps de bajo código son más amigables para principiantes, también pueden funcionar para quienes son propiamente desarrolladores dado que pueden transformarse en aceleradores para resolver problemáticas que de otro modo se deberían encarar de cero.  

“Que sean low-code no significa que un desarrollador no pueda utilizarlas para crear sus aplicaciones. Muchas veces conviene implementarlas, incluso para aplicaciones de envergadura, pero teniendo siempre en mente la premisa ‘esto no es estrictamente igual al desarrollo de código, esto es otra cosa’”, afirman desde la compañía.

Así –concluyen– se hace más fácil crear las aplicaciones que si se estuviera mirando con el paradigma tradicional de desarrollo. “Además, son extensibles lo que permite que uno desarrolle y aporte su granito de arena para hacer crecer a la plataforma”, cierran desde Axxon.

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