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La transformación digital empresarial requiere evaluar y medir este proceso correctamente

Las empresas deben estar conscientes de que la transformación digital no es solo incorporar nueva tecnología, sino que implica grandes cambios en procesos, seguridad y personas. Conozca cómo evaluar su avance en su proyecto de transformación digital.

La transformación digital es un concepto que cada vez está más presente en la agenda estratégica de los CIOs de las compañías. Muchas empresas están en pleno proceso de implementación; otras recién están empezando a aplicarlo en sus procesos de negocio. Y otro grupo está buscando directrices para evaluar resultados y metas de este gran cambio tecnológico que están viviendo sus organizaciones. Aquí les ofrecemos la visión y los consejos de un selecto grupo de expertos sobre el tema, para ayudarlos en su jornada.

La transformación digital es una estrategia de negocios que incluye la tecnología como un medio para alcanzarla, al igual que los procesos y las personas. IDC define la transformación digital como un proceso continuo por el cual las organizaciones se adaptan o impulsan cambios disruptivos en su ecosistema –apalancándose en sus competencias digitales– para innovar con nuevos productos, servicios y modelos de negocio capaces de converger medios físicos y digitales, así como experiencias de clientes y negocios, a la vez que mejoran la eficiencia operacional y el desempeño de la organización.   

Sin embargo, la transformación digital no viene sin desafíos, principalmente para los CIOs, quienes deben cambiar la forma de trabajar e interactuar con las líneas de negocios a una mucho más cercana al nuevo panorama de TI. En este sentido, conocer las demandas y los patrones de uso de los usuarios de distintas generaciones, optimizar procesos y presupuestos, más la introducción de nuevos productos y tecnologías, son las prioridades dentro de las empresas para impulsar sus líneas de negocios.

Natalia Vega, IDC.

“El beneficio que entrega esta transformación es el poder entender, atender y crecer con los clientes. La transformación digital contribuye al desarrollo de la compañía, ya sea en el país o región a la cual pertenece. También entrega eficiencia operativa y ayuda a que las personas crezcan y se desarrollen. Coopera además con el cuidado y atracción de nuevos talentos, permite mantener la lealtad de sus clientes y también aporta al crecimiento asociado a la innovación y desarrollo de mejoras en sus productos y servicios”, explica Natalia Vega, country manager de IDC Chile & Perú.

Wagner Bernardes, Orange Business Services.

Por su parte, Wagner Bernardes, director de ventas de Orange Business Services para Argentina & Chile, señala que el objetivo de negocio a alcanzar y el factor humano son dos aspectos clave que todos los CIOs deben considerar a la hora de iniciar un proceso de transformación digital.

“El objetivo de negocio debe ser el norte que guíe al CIO para definir la estrategia y la tecnología que va a dar soporte a lo que se quiere alcanzar como compañía. Y el factor humano es un aspecto muy importante, dado que la transformación digital no implica solamente implementar nuevas tecnologías, se trata de un cambio de paradigma que pone en el centro a las personas quienes, en definitiva, serán los que crean o no en las ventajas de la digitalización, los que impulsen o no su adopción, y finalmente los que generen o no cambios en la forma de trabajar”, resalta.

Raúl Sapunar, SONDA.

Sin embargo, hay que tener claro que la mera incorporación de tecnología no es transformación digital, subraya Raúl Sapunar, gerente general de Sonda, sino que lo fundamental es establecer una estrategia de transformación y consensuar cuáles son los objetivos y resultados esperados. “Estos pueden ser, por ejemplo, innovar de manera disruptiva en el modelo de negocio, mejorar el ‘time to market’, producir un cambio excepcional en la experiencia del cliente o bien realizar una transformación operacional con un impacto relevante en los costos”, dice.

Por ello, los CIO deben entender que la transformación digital no se trata de acciones en RRSS, big data o aplicaciones TI, sino que es un cambio cultural y estratégico que afecta a toda la organización y a sus colaboradores. “Un aspecto relevante es que este cambio ubica al cliente en el centro y foco de la organización, ya que a través de la digitalización se simplifican los procesos y, en consecuencia, las decisiones. Es importante no desviar la atención en el entorno y sus acciones digitales, sino analizar qué se está haciendo hoy que se pueda mejorar, y buscar las herramientas y aplicaciones que permitan enriquecer sus procesos”, enfatiza Bernardo Segura, presidente de Informat.

“Transformación digital implica innovación en la forma de fabricar productos, gestionar servicios y desarrollar soluciones, entre otras. Es una herramienta necesaria para el futuro de la organización, que debe invertir cada vez menos tiempo en adaptación y más en renovación y mejora continua”, indica el ejecutivo.

Bernardo Segura, Informat.

Los expertos señalan también que hoy, en Latinoamérica, hay muchas empresas avanzando en la segunda fase de su transformación digital, dirigiendo su atención hacia la estrategia de datos como una opción de generación de valor para el negocio. Ellos advierten que, ante esta nueva ola, será fundamental que el CIO se enfoque en garantizar que el flujo de los datos suceda de modo estructurado para que la información sea aún más relevante para tomar decisiones, maximizar las ventas y mejorar la experiencia del cliente.

Cómo evaluar el estado de su transformación digital

Existen algunas metodologías o procedimientos para evaluar el estado de una empresa respecto a su proceso de transformación digital.

Nelson Álvarez, Duoc UC.

Nelson Álvarez, director de carrera de la Escuela de Informática y Telecomunicaciones de la sede Maipú de Duoc UC, explica que se pueden identificar tres etapas, aunque es preciso primero realizar un diagnóstico, para saber el grado de madurez en que se encuentra la organización con respecto a la digitalización.

Este diagnóstico puede realizarse usando cuestionarios que determinan un indicador de transformación digital, permitiendo ver qué tan digital es una organización y qué tan preparado está el capital humano. Por ejemplo, el cuestionario desarrollado por el MIT Center for Digital Business y la consultora Capgemini, que consta de 32 preguntas para determinar en qué nivel de transformación se encuentra una compañía.

Hay que considerar que, más allá de las inversiones o la tecnología implementada, lo más importante en un proceso de transformación digital es el cambio en el funcionamiento de la organización completa, desde el punto de vista de la forma de hacer negocios.

Ya con un diagnóstico, viene lo que el experto denomina inicio: Una vez determinado el grado de madurez, se debe buscar una implementación real más allá de los pilotos o pruebas, con la finalidad de que los recursos tecnológicos pasen a ser prácticas institucionales y no iniciativas aisladas. Es importante contar con el apoyo y compromiso de la alta dirección, y que los procesos digitales sean vistos como acciones corporativas y no solo del área de tecnología, para dar un primer paso hacia la transformación digital.

A continuación, Álvarez identifica la transición. Hay que garantizar el acceso a los datos en la organización para que todos puedan centrarse en una mejora hacia el cliente a través de la toma de decisiones basada en información en tiempo real. Potenciar el uso de herramientas colaborativas es clave, además de capacitar a los colaboradores e involucrarlos en la digitalización como una cultura organizacional.

Por último, el experto ubica institucionalizar. Donde la organización debe ser capaz de responder rápidamente a cambios en el entorno que surjan desde el uso de la tecnología o del análisis de los datos, y hacer que la organización completa sea digital. Se recomienda adaptar los procesos y a las personas en el uso de herramientas digitales involucrando el área de gestión de recursos humanos.

Los cinco niveles de la escala de madurez de transformación digital. Fuente: IDC.

En esa misma línea, Vega, de IDC, concuerda en la relevancia de que el CIO pueda medir su estado de madurez de transformación digital.  “La importancia de la medición del estado del arte de su transformación digital es que permite mostrar cómo la transformación digital aportará a los objetivos estratégicos de su empresa y cuáles son las áreas del negocio que requieren avanzar con mayor prioridad. Además, la medición permite mostrar el estado de su empresa y de sus áreas de negocio. También permitirá identificar y describir qué significa o qué impacto tiene para la estrategia de su empresa encontrarse en un estado en particular versus otro estado posible en su transformación digital”, resalta.

Para calificar o medir a una organización en su camino hacia la transformación digital, IDC utiliza una escalera de madurez de cinco niveles. Estos son: ad hoc, oportunista, repetible, administrado y optimizado. Para cada etapa, el MaturityScape de Transformación Digital de IDC aborda cómo las capacidades comerciales para una dimensión particular (como Liderazgo, por ejemplo) deben cambiar para mejorar la capacidad del negocio de aprovechar las tecnologías digitales para obtener una ventaja competitiva.

Los cinco niveles de la escalera de madurez de IDC

Ad-hoc: Los objetivos de gestión para la transformación digital están poco definidos y, en ocasiones, caóticos. El éxito a menudo depende del esfuerzo individual, y los beneficios no se comparten ampliamente dentro del negocio.

Oportunista: Se establecen las capacidades básicas. Las disciplinas necesarias para la transformación digital están implementadas para repetir éxitos anteriores en iniciativas similares. El negocio está un poco rezagado respecto de sus pares de mejor desempeño.

Repetible: Los objetivos de negocios-TI se alinean a nivel empresarial con la estrategia a corto plazo e incluyen iniciativas de experiencia y productos digitales para los clientes, pero aún no se han enfocado en el potencial disruptivo de las iniciativas digitales. Las capacidades están documentadas, estandarizadas e integradas a nivel empresarial.

Administrado: Las capacidades para experiencia de desarrollo están integradas en la empresa y están estrechamente vinculadas a una visión de gestión ágil. El negocio lidera a sus pares y competidores.

Optimizado: La empresa es agresivamente disruptiva en el uso de nuevas tecnologías digitales y modelos de negocios para afectar a los mercados. La conciencia y retroalimentación de los ecosistemas es un aporte constante a la innovación empresarial.

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Este artículo se actualizó por última vez en junio 2018

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