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Intel experimenta con la concientización para combatir la sobrecarga digital

Para combatir los efectos negativos del multitasking, un pequeño grupo de empleados de Intel introdujo un programa de concientización.

La velocidad con la que los negocios se mueven hoy en día se está incrementando rápidamente, pero el nivel de compromiso de los empleados no sigue el mismo ritmo. En el reporte “State of the American Workplace”, la consultora Gallup dice que “el 52% de los empleados no están comprometidos, y peor aún, 18% están activamente desprendidos de los objetivos de su empleador” –y no de forma benigna. El estudio describe a los empleados “ocupados manifestando su infelicidad” y despreciando “los logros de compañeros comprometidos”.

En los últimos cinco años, los porcentajes han cambiado poco, y en detrimento de la economía de los Estados Unidos. Gallup estima que el “desprendimiento activo” le cuesta a empresas estadounidenses entre $450 y $550 mil millones de dólares. Pero en vez de culpar a los empleados por la apatía en sus trabajos, Gallup sugiere que los empleadores descarten por un momento las eficiencias en la oficina y piensen en la salud mental de sus empleados. “Haga del bienestar mental una estrategia organizacional”.

Un grupo pequeño de empleados en Intel está revisando estas estadísticas con la intención de hacer algo al respecto. Hace dos años, este grupo implementó un programa para ayudar a colegas a manejar el bombardeo digital que es parte del trabajo de todos los días: cientos de e-mails diarios y mensajes de chat que deben ser respondidos de inmediato. Sin embargo, en el programa de Intel no hay ningún tipo de lecciones sobre cómo mejorar las habilidades organizacionales o de multitareas (multitasking). En lugar de esto, el programa está diseñado para mejorar cosas como el enfoque, la inteligencia emocional y el manejo del estrés.

¿Es esta otra idea de la “nueva era californiana”? Intel no está solo. Líderes de empresas como el gigante de seguros Aetna, el detallista Eileen Fisher, Twitter, hospitales, colegios y las fuerzas armadas están implementando programas de meditación, yoga y prácticas de “self-hacking” para alentar a sus empleados a manejar de mejor forma el acelerado ambiente laboral.

A veces las prácticas son intensivas, como el programa de ocho semanas de Intel. A veces son bastante sencillas. Cuando Peter Deng, director de producto en Instagram, se mudó a una nueva parte de la oficina en Facebook, le tocó organizar reuniones en la sala de conferencia “U Mad Bro”, denominada así por un meme de internet. “Ese no es el espacio que quería crear”, dijo durante una presentación en la conferencia Wisdom 2.0. Por lo tanto, cambió el nombre de la sala a “This moment”. “Sé que esto suena extraño, pero me encanta” le dijo a la audiencia. “Es un pequeño recordatorio para mí mismo de permanecer en el momento”.

El beneficio para la compañía no es que sus empleados estén en un estado de perfecta felicidad en la oficina. Según el reporte de Gallup, “los empleadores que invierten en comprometer y mejorar el bienestar mental de sus empleados tienen una distintiva ventaja competitiva”.

Multitasking con integración vs. sin integración   

En los años noventa y a principios de 2000, el multitasking se solía encontrar en la sección de habilidades  en los currículos, pero hoy en día la proliferación de dispositivos móviles ha hecho que el multitasking sea parte de la rutina diaria en la oficina. Es requerido, pero mientras menos se hable de él, mejor.

Qua Veda, analista de investigación de mercado y cofundador del programa de concientización en Intel, dijo que él mismo ha visto los resultados del multitasking llevado al extremo. “El volumen de trabajo es lo que lleva a la gente al multitasking” dijo el analista. Las tareas, reuniones y objetivos se acumulan y el multitasking parece una solución, “pero esto distrae a la gente”.

Otros expertos del ambiente laboral también han documentado la relación entre el multitasking y la distracción, entre ellos Clifford I. Nass, un profesor de comunicación en la universidad de Stanford que murió en el 2013 y escribió “El hombre que le mentía a su laptop”. Nass examinó los efectos de altos niveles de multitasking, como por ejemplo alternar entre mensajes de chat, e-mails, Twitter y Facebook mientras se oye música con audífonos. “Los resultados del estudio son casi unánimes, lo cual es muy raro en las ciencias sociales, y dicen que las personas que hacen multitasking crónico muestran una amplia variedad de déficits. Básicamente estas personas son terribles en todo tipo de tareas cognitivas, incluyendo el multitasking” dijo el profesor en una entrevista con Science Friday de NPR en mayo del 2013.

Las personas que hacen un intenso multitasking en distintos medios, dijo Naas, “no puedan identificar lo irrelevante, no tienen un buen manejo de su memoria, están crónicamente distraídos e inician partes grandes de su cerebro que son irrelevantes para la tarea que están realizando en ese momento.”

Nass señala que la diferencia entre tareas de integración y las de no integración es que las de integración comparten una meta común, como puede ser la investigación y las entrevistas necesarias para escribir un reporte, mientras que las de no integración no tienen un objetivo común, como preparase para una reunión y actualizar el status de relación en Facebook. Las tareas no integradas – como cambiar repetidamente entre escribir código y responder un mensaje de chat– son las que presentan el mayor riesgo. “Es muy saludable para el cerebro hacer tareas integradas, y es muy destructivo para el cerebro hacer tareas no integradas”.

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