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Este artículo es parte de nuestra guía: Guía Esencial: La inteligencia artificial encuentra su lugar en las empresas

Grupo SiCOSS usa la inteligencia artificial para ir hacia el futuro

Junto con IBM, el corporativo mexicano reconocido por su software de seguridad social, nómina y contabilidad, está integrando inteligencia artificial en sus programas y ofrece a sus clientes una plataforma para desarrollar chatbots personalizados.

Grupo SiCOSS nació hace más de 40 años ofreciendo a las empresas mexicanas servicios de manejo de nómina y pagos al seguro social. Pero, conforme fue creciendo, empezó a diversificarse y a usar la tecnología para mejorar y avanzar. Su más reciente emprendimiento es usar inteligencia artificial no solo en sus propios sistemas, sino en una plataforma para que sus clientes desarrollen chatbots personalizados para atención al cliente.

En conjunto con IBM, Grupo SiCOSS ha venido trabajando desde hace cinco años en fortalecer su oferta en la nube y en desarrollar componentes cognitivos, como los chatbots, que lanzaron al mercado el año pasado con Watson. Estos cambios tecnológicos han requerido cambios en su infraestructura, y una inversión de casi 70 millones de pesos, para que la organización se transforme en una empresa ambidiestra, es decir, que sigue mejorando su negocio, mientras innova con la mirada hacia el futuro.

De la nube a la inteligencia artificial

Miguel Galindo y Eduardo Sabatés,
de Grupo SiCOSS.

Todo empezó con el pago que las empresas en México tenían que hacer al IMSS e Infonavit por sus empleados. Julio Sabatés Zubieta, fundador de Grupo SiCOSS, diseñó una serie de tarjetas de colores para gestionarlos; al llegar las computadoras, esta metodología se transformó en software SiCOSS, un programa avalado por el IMSS y el Infonavit.

El siguiente paso, hace cinco años, fue voltear hacia la nube. “Quisimos hacer un nuevo sistema que funcionara desde la nube, y le cambiamos el nombre a Nomilínea. Pero el prototipo no nos gustó”, cuenta Eduardo Sabatés, socio fundador de Grupo SiCOSS. La razón fue que estaban tratando de adaptar un programa “con filosofía on premises” a la nube. Así que decidieron traer a una nueva generación de programadores que pensaran en términos de nube, generaron una metodología para desarrollar diferentes aplicaciones de nube, y crearon incubadoras con equipos de trabajo interdisciplinario. Buscaron a IBM para trabajar sobre SoftLayer (hoy IBM Cloud) y reforzar temas como la seguridad.

Así nació Nomilínea, una plataforma en línea que calcula nómina, cuotas obrero-patronales, timbrado de recibos de nómina, y genera archivos de pago de forma sencilla y segura. “Nos dimos cuenta que nos faltaba un mayor enfoque en las PyMEs, así que nos dirigimos también a ellas. Hoy tenemos más de dos mil usuarios de nómina y contabilidad” de empresas pequeñas y medianas, comenta Sabatés.

El ejecutivo dice que la nube de IBM les ha dado no solo una gran estabilidad, sino la capacidad de escalar hacia arriba o hacia abajo dependiendo de la demanda de su mercado –que abarca 800 mil empresas, de verticales como la hotelería, el retail y la manufactura, entre otras– así como opciones para el desarrollo interno.

Al ampliar su visión de negocios hacia la asesoría en recursos humanos, legales y administración de negocios, empezaron a experimentar con la computación cognitiva de Watson y la inteligencia artificial. “Nos metimos en la conversación de Watson con realidad virtual (juegos para fortalecer la educación), pero la sentimos aún muy invasiva; también investigamos y armamos drones, pero la regulación es aún muy endeble. Por eso nos quedamos con la inteligencia artificial. Nos apasionamos con Watson, y creamos un agente cognitivo que se puede entrenar para tener un estándar en una conversación y enseñarle conocimientos para que no se equivoque, con la dicción adecuada”, cuenta Sabatés.

La organización creó un software intermedio llamado “Entrenador de Agente Cognitivo” (EAC) para entrenar a Watson de manera sencilla e intuitiva, y crear chatbots cargados con preguntas y respuestas que pudieran clasificarse. Ese fue el nacimiento de Eko Neural.

“Tenemos [configurados chatbots] para dar soporte de primer nivel en nuestra propia empresa de software. Nuestro batallón de robots responde dudas sobre recursos humanos sin necesidad de interactuar con una persona. Eso mejorará el servicio. Los propios agentes pueden educar a su robot analizando qué les preguntan”, así pueden luego dedicarse a resolver problemas y a elaborar estrategias más complejas, dice Sabatés.

El EAC permite hacer agentes cognitivos que hablan en inglés, español y en otros idiomas. Lo mejor, dice Sabatés, es que se programan de forma muy simple e intuitiva en español, pero sus respuestas pueden darse en otros idiomas.

Grupo SiCOSS está implementando sus propios chatbots de manera interna para filtrar prospectos y mejorar así sus campañas digitales. Igualmente, esperan aprovechar los más de 170 servicios que ofrece IBM Cloud con sus APIs.

Miguel Galindo, director del grupo –y jefe de ingenieros–, dice que están tomando el desafío de crear agentes cognitivos a 75% de rendimiento en cuatro semanas. Además, han puesto en la nube un experimento llamado “Sofía”, que resuelve cualquier tipo de duda sobre derechos de incapacidad por maternidad. “Sofía es un piloto gratuito, abierto a cualquiera. Lo vamos entrenando y lo volvemos a publicar cada cierto tiempo, para enriquecer el conocimiento del agente cognitivo”, indica.

Innovación implica inversión

Eduardo Sabatés tiene claro que apostar por la innovación significa estar dispuesto a invertir. “[Con las tendencias tecnológicas] siempre hay desafíos de adopción, primero porque solo puedes innovar hasta que la infraestructura te lo permita. Innovar es carísimo, pero las empresas deben tener presupuesto para innovar”, afirma.

Como el cómputo cognitivo funciona mejor con almacenamiento flash, tuvieron que hacer una actualización. Y el almacenamiento rápido va de la mano con procesadores rápidos, cuenta Galindo. “Lo que antes procesábamos en servidores con cálculos tradicionales de nómina grande, se tardaba cuatro horas. Con el mismo software, pero en flash, hemos bajado a la mitad del tiempo”, dice.

En uno de sus clientes –un resort con cinco mil empleados– bajaron el procesamiento de la nómina de cuatro horas a diez minutos, gracias a que ahora usan procesos para correr operaciones en multi hilos. “Esto nos da pautas para seguir innovando, porque al cierre de nómina el tiempo es casi cero, gracias a que los cálculos se hacen constantemente. Con cada incidencia que se mete y graba se hace el cálculo inmediato en línea; por eso, al hacer el proceso final ya está calculado casi todo”, señala Galindo. Esto es un gran avance, considerando que la plataforma Nomilínea no deja de tener al menos 100 usuarios usándola, en todo momento.

“La innovación que se haga debe generar ahorros, beneficios o más ingresos. Hay que ser cuidadoso de no volverse un área de ciencia. Las empresas deben desarrollar cosas que sirvan, hacer productos y servicios que puedan ser tangibles y rápidos para el mercado, y que generen beneficios”, recalca Sabatés.

Ser disruptivos implica ser evangelistas de la tecnología, dice el socio fundador de Grupo SiCOSS, pues uno de los principales retos es transformar la manera de pensar. “Cada cambio importante viene con una resistencia al cambio, pero tiene que hacerse. Nosotros creemos que quien no se meta con IA va a tener una desventaja competitiva muy importante”, concluye el ejecutivo.

Este artículo se actualizó por última vez en junio 2018

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