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El rol del CIO ha cambiado para siempre

La pandemia de Covid-19 elevó el perfil de los líderes tecnológicos de las empresas, un hecho que podría tener varias implicaciones alentadoras.

“Hace unos días, uno de nuestros clientes, el director de Sistemas (CIO) de una compañía importante del sector financiero, me contó que fue convocado a una junta del consejo de administración. Ahí le brindaron una ovación de pie. ¿Cuándo fue la última vez que escucharon una historia así?”, comentó Pat Gelsinger, CEO de VMware, durante la sesión inaugural de foro Lead Forward Summit, evento que, como tantos otros en la industria tecnológica, este año asumió un formato virtual.

Al parecer, los líderes tecnológicos no están acostumbrados a las ceremonias de ese tipo. Aun así, sugirió Gelsinger, a este usuario de la tecnología de VMware, como a otros miles de CIO en el planeta, nadie le debería escatimar el reconocimiento. Cuando la pandemia de Covid-19 amenazaba con devastar las economías del mundo, el talento de los líderes tecnológicos –transformar las innovaciones en soluciones concretas– contribuyó a contener el avance del peligro. Prueba de ello, según el CEO de VWware, es que “en unas cuantas semanas, los CIO realizaron la migración de fuerza laboral (del trabajo en oficina al modelo remoto) más grande en la historia de la humanidad”.

Y si alguien considera que la magnitud de dicho proceso no justifica los aplausos, Gelsinger lo invitaría a fijarse en los detalles. Una buena parte de las empresas –las que hoy agradecen el escudo que les entregó la innovación– no estaba preparada para enfrentar las circunstancias operativas que impondría la crisis sanitaria; y no sólo en materia de trabajo remoto, sino habilidad para digitalizar los servicios al consumidor, la colaboración con socios y proveedores, la comercialización de mercancías, etc.

En ese sentido, el CEO de VMware mencionó que algunos de sus clientes (como hospitales, entidades del sector público o instituciones educativas) tuvieron que implementar, en un lapso de semanas, soluciones de educación a distancia, telemedicina o aplicaciones de atención ciudadana. Proyectos en los que tenían poca o nula experiencia, y que difícilmente se habrían concretado (en tiempo récord, además) sin el conocimiento y esfuerzo de los CIO.

La crisis sanitaria, según Gelsinger, también ha significado una validación de la perspectiva estratégica de VMware: en un entorno de alta incertidumbre, las organizaciones requieren una infraestructura de Tecnologías de Información (TI) que les permita adaptarse a cualquier situación (como una inesperada pandemia), sin tener que lidiar con interrupciones operativas, implementaciones complejas, procesos de gestión demandantes o descarte de soluciones existentes.

Al basarse en dicha visión, VMware, según su director ejecutivo, no tuvo dificultades para responder a las circunstancias de TI que se crearon alrededor de la crisis sanitaria (como trabajo remoto, mayor uso de herramientas basadas en la nube, aumento en el número de ciberataques, etc.), ya que los pilares de su estrategia son funciones innovadoras que hoy terminaron por demostrar su viabilidad:

  • Ambientes multi-nube: habilidad para operar y gestionar diversas nubes –privadas, públicas, hibridas– sin afectar la consistencia de la infraestructura y las operaciones.
  • Modernización de aplicaciones: creación acelerada de aplicaciones nativas Cloud y facilidad para modernizar apps existentes; además de la posibilidad de ejecutar y gestionar kubernetes en múltiples nubes.
  • Red de nube virtual: red definida por software para conectar y proteger todas las aplicaciones y todos los datos, sin que importe la instancia donde se aprovechan (centro de datos, nube o perímetro de la red). Función de alto valor cuando la actividad laboral ya no distinguen entre la oficina y el hogar.
  • Área de trabajo digital: herramientas que permiten que los empleados, en forma segura y gestionada, realicen sus actividades en cualquier momento, desde cualquier lugar y en el dispositivo de su preferencia.
  • Seguridad intrínseca: soluciones de ciberseguridad robustecidas –incluyendo inteligencia táctica– para proteger a fondo los activos y las actividades de la empresa: apps, nubes, cargas de trabajo, dispositivos, espacios de trabajo.

Ahora toca pensar en lo que viene, en la llamada “nueva normalidad” e incluso en los años que van más allá de ella. Y en ese terreno, la oportunidad para los líderes tecnológicos no podría ser mejor.

Gracias a la credibilidad, respeto e influencia que ganaron durante estos difíciles meses, la definición de las infraestructuras de TI del futuro es un asunto que pocos se atreverán a quitar de las manos de los CIO, cuya experiencia enfrentando la pandemia será invaluable para impulsar innovaciones que impacten positivamente a las personas, los negocios y las naciones. “La tecnología es esencialmente neutral, no es buena o mala. Nosotros somos quienes la moldeamos. Hoy, los CIO tienen la oportunidad, y el gran compromiso, de construir infraestructuras para el bien”, señaló el CEO de VMware, Gelsinger.

Impacto social positivo: no basta con donar equipo

En la meta de orientar la innovación hacia el mayor bien posible, al parecer, el arranque no será desde cero. Por lo menos, eso sugirió una de las sesiones principales del Lead Forward Summit 2020, la cual reunió a los líderes tecnológicos de varias compañías –FEMSA, MVS Capital, Manpower Group y Tokio Marine México– con el fin de que compartieran experiencias y reflexiones en torno al impacto social de la tecnología.

Reunidos en torno al proyecto UNITY (en el que también participa VMware México y que es impulsado por la organización The C-Class), estos CIO colaboran en diferentes iniciativas de TI que promueven una agenda social, lo que incluye actividades para acercar la tecnología a los niños y jóvenes de comunidades rurales en territorio mexicano.

En opinión de estos directivos, para que los proyectos dirigidos a poblaciones rurales trasciendan en el tiempo, los involucrados deben entender que la donación de equipo –aunque importante– no es la medida del éxito. Para muchas entidades rurales marginadas, los sistemas representan el acceso a un mundo totalmente desconocido y que tiene sus propias demandas. De ahí que la entrega de dispositivos debe estar sustentada por una estrategia más amplia y robusta.

“Para aprovechar una computadora o un teléfono inteligente, algunos habitantes quizás necesiten entrenamiento, o bien, los equipos pueden presentar una falla. Por eso, las iniciativas también deben proveer capacitación; y en el caso del soporte, buscar el conocimiento disponible en la comunidad –como personas con carreras técnicas– que puedan atender esa tarea. Estas acciones contribuyen a que la sociedad se apropie del proyecto”, apuntó Luis González, jefe de Proyectos de Transformación de FEMSA.

En el mismo sentido, Rafael Pimentel, CEO de MVS Capital, recomienda garantizar el servicio de acceso a internet (12 meses, por lo menos, cuando arranque la iniciativa). Este objetivo, idealmente, no debería depender exclusivamente de donaciones monetarias de individuos, lo que implica que los involucrados deben buscar alianzas o patrocinios formales con operadores de telecomunicaciones –los que puedan brindar cobertura en la comunidad. “Sin conexión a internet, los equipos no tendrán ningún valor. La comunidad quizá termine por considerarlos un problema. Y la intención no es llevarles un problema”, comentó el directivo.

Y cuando logran proveer el acceso a la Red, los proyectos TI de impacto social, según los representantes de ManPower y Tokio Marine México, aún tienen que enfrentar desafíos importantes. En comunidades de alta marginación, los riesgos que existen en internet (fraudes, contenidos falsos, grupos criminales) serán prácticamente desconocidos. De ahí la importancia de informar sobre estos temas. “Estos usuarios deben aprender a moverse por el mundo digital, conocer sus reglas, sus riesgos, sus mecanismos de protección, sus formas de interacción”, señaló Darío García, CTO de ManPower Latinoamérica.

“Muchos miembros de la comunidad entrarán a un ámbito que ignoraban, o que conocían mal. Y estamos hablando de ingresar a una conciencia digital, en donde encontrarán contenidos nuevos, nuevas formas de comunicación, expresiones novedosas. Todo eso generará preguntas, y no sólo entre niños y jóvenes, sino entre padres, familiares y maestros. Por eso es importante ofrecer recursos que expliquen y contextualicen esa realidad, la nueva información”, apuntó José Arriaga, CIO de Tokio Marine México.

Antes de que la crisis sanitaria global revalorizara el rol de los CIO, estos líderes tecnológicos ya estaban trabajando para enriquecer la vida en comunidades rurales mexicanas. Si la expectativa del CEO de VMware se cumple –CIOs con el poder suficiente para orientar la innovación por rumbos más positivos–, los proyectos de TI con impacto social quizá tengan mayores oportunidades para trascender. Y si eso ocurre, la “nueva realidad” no tendría que angustiarnos tanto.

Apoyo en la transición de las empresas

El VMware Lead Forward Summit 2020 también incluyó una breve presentación técnica, la cual fue dirigida por Craig McLuckie, vicepresidente de Investigación y Desarrollo (realiza su labor desde la unidad negocio de Aplicaciones Nativas de Nube) y una figura bien conocida en el mundo de los desarrolladores, ya que cofundó el proyecto que dio origen a los kubernetes.

Durante su participación, McLuckie reiteró el compromiso de VMware por llevar sus soluciones a la fase donde se encuentren las empresas, entendiendo las tareas que realizan actualmente y los ambientes donde operan, pero siempre ofreciéndoles un camino hacia el futuro, es decir, una vía rentable y sencilla para adoptar innovaciones como contenedores.

En ese sentido, recomendó un buen vistazo a la oferta VMware Tanzu, que facilita la transición de las empresas hacia una era de nube nativa.

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