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El nuevo CIO de Intel es mujer. ¿Y eso qué?

El nombramiento de una mujer para sustituir a otra mujer para el trabajo de CIO de Intel podría sugerir que la brecha de género se ha cerrado. No tanto.

El nombramiento de la antigua CIO de Dow Chemical Co., Paula Tolliver, como nuevo CIO de Intel fue notable por lo poco que realmente dijo acerca de la política de género en los rangos ejecutivos de TI. En primer lugar, las mujeres CIO de Intel Corp. no son ninguna novedad. Tolliver es sucesora de Kim Stevenson, quien fungió como CIO de la compañía durante los últimos cuatro años y quien recientemente se convirtió en director de operaciones (COO) de Intel para el grupo de arquitecturas de sistemas y los negocios de clientes e internet de las cosas (IoT), su mayor división de generación de ingresos.

El tema de las mujeres CIO en Intel no se detiene allí. En 2012, Stevenson tomó el puesto de CIO de Intel después de Diane Bryant, quien pasó a administrar el grupo de centros de datos de la empresa y en abril fue ascendida de ser gerente general de este grupo a vicepresidente ejecutiva.

Es cierto que la posición de CIO de Intel no fue ocupada por otra mujer dentro de la compañía. Pero el hecho de que Tolliver viene desde el exterior en realidad refuerza el argumento de que la contratación de alto perfil no está tan ligada al género como al negocio.

Desde que asumió el rol de CEO en Intel en 2013, Brian Krzanich ha roto con la tradición de la compañía de promoción interna antes de buscar nuevos talentos afuera. Los reclutamientos notables incluyen al director de marketing Steven Fund, quien anteriormente estuvo en Staples y antes de eso en Procter & Gamble; y el presidente del grupo CISA, Venkata "Murthy" Renduchintala, a quien extrajeron de Qualcomm hace un año y cada vez más es visualizado como el segundo al mando de Intel.

"Krzanich cree que Intel necesita ser re-energizado a través de una serie de vías, una de las cuales es que su personal superior represente una diversidad de puntos de vista desde dentro y fuera de la compañía", dijo el analista Mark Hung, que cubre las tecnologías inalámbricas y la IoT para Gartner . "La contratación [de Tolliver] sin duda un ejemplo de esa tendencia", dijo.

¿Y sobre la cobertura en las noticias del rol de la mujer en puestos técnicos? El puesto de CIO que tenía Tolliver en Dow Chemical también fue ocupado por una mujer: la veterana de TI en Dow, Melanie Kalmar. ¿Entonces los techos de cristal se rompen? No.

Un desliz hacia atrás por las mujeres en tecnología

Visualizar la contratación de ejecutivos de TI de Intel y Dow como una señal de que la notoria brecha de género en TI se está cerrando rápidamente, como muchos observadores de la industria me lo señalaron, es un grave error.

No sólo las mujeres siguen siendo representadas insuficientemente en rangos ejecutivos de TI, sino que el número de mujeres que se preparan para este tipo de puestos de trabajo está disminuyendo. Gartner, por ejemplo, sobre la base de su Estudio CIO 2015, estima que sólo el 14% de los directores de TI en todo el mundo son mujeres y señaló que la cifra se ha mantenido estancada durante los últimos 10 años. La encuesta a CIOs realizada por Harvey Nash/KPMG en 2016 indicó que el número actual de mujeres en puestos de liderazgo de TI de alto nivel es aún más bajo –en sólo un 9%, aunque es un 3% más alto que hace un año en este estudio.

Además, las mujeres jóvenes están huyendo de, no abrazando, las ciencias de la computación. En los últimos 30 años, el porcentaje de mujeres licenciadas en ciencias de la computación ha disminuido desde su máximo de 37% en 1984 a sólo 18% en la actualidad, de acuerdo con Gartner. "Ha bajado cada año", dijo Debra Logan, socia de Gartner quien obtuvo una maestría en ciencias de la computación a mediados de la década de 1980 y ahora se muestra confundida por la tendencia. "¿Es algo que elegimos, o se trata de algo impuesto desde el exterior, o ambas cosas?"

En cualquier caso, el ambiente de los CIO sigue siendo notablemente monolítico, dijo, sobre todo en los EE.UU. y Europa Occidental, donde la gran mayoría de los CIO son hombres blancos entre las edades de 40 y 55 años.

"No es una cuestión de diversidad de edades o de sexo o diversidad racial", dijo Logan, que se encuentra entre un pequeño contingente de Gartner ahora centrado en el tema de la diversidad en la fuerza laboral de TI.

Hay otro punto a destacar sobre el nombramiento de la CIO de Intel y la presencia de las mujeres en papeles de carácter ejecutivo en TI, a saber, que la empresa se encuentra entre las compañías más comprometidas en la industria de la tecnología para lograr la diversidad en la fuerza laboral. En 2014, Intel anunció una iniciativa de diversidad $300 millones de dólares "para acelerar la diversidad y la inclusión" en Intel y en toda su red de proveedores. La compañía anunció recientemente que terminó 2015 con una representación del 17,6% de mujeres en el liderazgo, un aumento del 14,3% que tenían en 2014. El número de altos ingenieros principales femeninos y becarios se elevó en 2015 a 21, frente a las 12 de 2014.

E incluso esos logros vienen con un asterisco: Como se ha señalado en un artículo reciente de Davey Alba sobre el programa de diversidad de Intel, la meta de Intel para la plena representación de las mujeres entre los trabajadores técnicos de la empresa se basa en la "disponibilidad en el mercado, o el porcentaje disponible de mujeres en el mercado laboral de EE.UU. que tienen los conocimientos necesarios para cumplir tareas técnicas" –la estimación de Intel es de 22,7%. En esa medida, el 20,1% de los trabajos técnicos de Intel en manos de mujeres en el 2015 –un aumento del 5,8% con respecto a 2014– se está acercando a ese objetivo. Hay una brecha en las competencias.

No importa la diversidad, ¿qué pasa con la igualdad de género?

El bastante sombrío panorama para las mujeres en TI no se pierde con Carolyn Leighton, presidente y directora ejecutiva de Mujeres en Tecnología Internacional (WITI). Leighton fundó WITI en 1989 después de trabajar como consultora con mujeres tecnólogas en Silicon Valley, California, y escuchar acerca de algunas de sus frustraciones en el trabajo. La organización –que se anuncia como una asociación líder de tecnología para las mujeres, con capítulos en todo el mundo– cuenta con unos 2 millones de miembros. Ella comparte la perplejidad de Logan sobre la tendencia de las mujeres en la tecnología.

"En el último año, he oído más historias [sobre las experiencias de las mujeres en Silicon Valley] muy similares a las del principio, cuando empecé WITI, de lo que había oído en años, y fue bastante molesto y desalentador", dijo. "Parece que hay avances en términos de conseguir más mujeres en puestos de nivel C; por el contrario, parece que hay poca transformación organizacional en las empresas." Un poco presionada, Leighton contó una historia de una empresaria educada en Harvard que, con una empresa de éxito ya en su haber y en busca de fondos para iniciar una segunda, fue acribillada por los inversores de capital de riesgo de Silicon Valley sobre sus intenciones de quedar embarazada. "No he descubierto por qué esto parece estar ocurriendo."

Y, mientras que un programa de diversidad de varios millones de dólares como Intel es ciertamente loable en su objetivo de hacer de la industria que la tecnología sea más representativa en cuanto a su población, Leighton se encuentra entre aquellos que son profundamente escépticos y, francamente, consternados por el hábito de agrupar a las mujeres de la industria -quienes, después de todo, representan el 50% de la población y sin las cuales no existiría ninguno de los peces gordos de sexo masculino de Silicon Valley– en los llamados programas de diversidad.

"Están haciendo política en torno a la diversidad y el cumplimiento, en lugar de verlo como una iniciativa empresarial y, en mi opinión, pierden la oportunidad de reconocer a las mujeres como contribuyentes serios para los negocios", dijo Leighton. "A la mayoría de las mujeres inteligentes, bien educadas y con talento les resulta ofensivo e insultante". Una ese enfoque con las políticas que dan bonificaciones a los administradores para la contratación de mujeres, agregó, y "las mujeres llegan a un entorno en el que ya están condenadas porque los hombres están molestos, y algunos harán todo lo posible para asegurarse de que no lo logren".

Logan de Gartner estuvo de acuerdo con la percepción negativa de los programas de diversidad. "Particularmente en EE.UU., eso nos lleva por el camino equivocado. Por otra parte, la diversidad, a ese nivel, ocurre demasiado tarde", dijo, señalando la disminución de las mujeres graduadas de informática. "No quiero que nadie me perciba como cualquier cosa que no sea 100% capaz y competente para hacer el trabajo, y no parece que estos programas de diversidad operen de esa manera", dijo.

En cuanto a las soluciones, bueno, hay algunas ideas interesantes en curso de realización: Muchas empresas están reemplazando los programas de diversidad con programas de inclusión, y se habla de hacer cambios institucionales diseñados para apoyar a las mujeres con familias. Mientras tanto, ¿quién sabe lo que una mujer como comandante en jefe puede lograr por las mujeres en la tecnología?

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