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Contar con planes de formación de habilidades suaves puede traer grandes beneficios

Un director de TI con la habilidad de liderazgo emocional puede mejorar el ambiente de trabajo de sus equipos de modo que no solo aumente la productividad, sino el compromiso de las personas con su empresa, afirma experta de everis.

Si bien los conocimientos técnicos son fundamentales para el desarrollo de los profesionales de negocios y de tecnología, cada vez hay más estudios que respaldan la importancia que tienen las habilidades sociales y la capacidad de tomar decisiones y manejar conflictos en los roles de liderazgo.

Madián Morante, líder de márketing y comunicación en everis, explicó por qué la resiliencia, la comunicación, el liderazgo y la autogestión son cuatro de las principales habilidades blandas que deben tener los líderes, así como la importancia de que las empresas cuenten con planes de formación integral para sus empleados que les permita desarrollar el talento interno.

La experta también dio consejos para mejorar la colaboración en un equipo con miembros que tienen personalidades que pueden entrar en conflicto, y señaló la importancia de crear mapas de talento que ayuden a los departamentos de Recursos Humanos a entender las fortalezas de cada persona y sus aportes a sus áreas y equipos.

Madián Morante.

¿Cuáles son las principales habilidades blandas que hoy necesitan los líderes de negocios y los líderes de TI?

Madián Morante: La primera habilidad que destacaremos es la resiliencia. La resiliencia es la capacidad para adaptarse con resultados positivos frente a situaciones adversas y/o complejas, y es una palabra que se deriva del verbo en latín resilio, resilire, que significa "saltar, rebotar". La resiliencia es algo que ponen en práctica las personas que se caracterizan por su postura ante una adversidad, o ante una situación que trae consigo mucho estrés, con el fin de pensar en una solución y/o en un mejor futuro. Muchas veces, esta habilidad es desconocida por nosotros y la descubrimos hasta que nos encontramos en medio de una situación difícil, que al final lograremos superar gracias a nuestra voluntad de seguir adelante.

La segunda habilidad que nos ayudará es el liderazgo. Pero no cualquier tipo de liderazgo, sino aquel que le dé un peso importante a las emociones. En el estudio de Líderes del Futuro de Llorente y Cuenca, se encontró que la gran diferencia entre los líderes actuales y los líderes del futuro está, principalmente, en todo lo que tiene que ver con las emociones y la sensibilidad hacia fuera. Es decir, un líder normalmente cuenta con una estructura, un orden para hacer las cosas, metas claras, por supuesto, y con el liderazgo emocional este líder complementaría su bagaje de habilidades con una conciencia de la importancia de la integración y gestión de las emociones y los sentimientos de las personas que lo rodean y/o que integran su equipo. Es así como la visión de esta persona, de este líder, buscará el bienestar propio y también el colectivo. Es una persona que en consecuencia, será más empática, amistosa e inclusive, en algunos casos, hará espacio para proyectos netamente altruistas por este sentido y conciencia de los demás.

La tercera habilidad blanda es la de la comunicación. Comunicar es la acción consciente de intercambiar información entre dos o más participantes con el fin de transmitir información. La nueva comunicación debe buscar ser empática, es decir, debe buscar crear un puente empático con los demás, generar un espacio en el que se pueda generar un intercambio de ideas, pero que eventualmente busque aterrizar en acciones, para no quedarnos en buenas intenciones. Debe también utilizar un lenguaje inclusivo, alejarse del yo para inclinarse más a un sentido de comunidad y, por supuesto, debe llevar un tono, siempre que se pueda, positivo.

Por último, para finalizar este listado de habilidades blandas clave, tenemos la autogestión. ¿A qué nos referimos con autogestión? Al uso de cualquier método, habilidad y estrategia a través de las cuales los partícipes de una actividad pueden guiar el logro de sus objetivos con autonomía en el manejo de los recursos. Esta autogestión se traduce en el hecho de poder aprovechar al máximo la jornada laboral, en ser capaces de cambiar y adaptarnos efectivamente conforme se requiera, en saber cuándo debemos avanzar de manera individual y cuándo un equipo puede ser de gran utilidad y suma a sus proyectos o ideas. También se traduce en saber manejar adecuadamente los recursos con los que contamos, que en ocasiones, y sobre todo en épocas de crisis, pueden ser bastante limitados. Y, no menos importante, se traduce en que podamos ser capaces de avanzar en nuestros proyectos sin necesidad de supervisión. En estos momentos en que estamos confinados una gran parte del tiempo, necesitaremos autogestionarnos para poder mantener un balance saludable entre nuestras obligaciones, el tiempo de esparcimiento, el tiempo para nuestra familia y amigos, entre otras prioridades.

¿Por qué las empresas están buscando cada vez más habilidades blandas como parte del perfil de los profesionales de TI?

Madián Morante: Diversos estudios sobre capital humano y talento revelan que ya no es suficiente con tener conocimientos técnicos. En cambio, para ocupar sus vacantes, las organizaciones buscan capital humano con distintas habilidades, dándole cada vez más peso a las capacidades blandas de los que hemos estado hablando. Contar con un balance adecuado entre habilidades duras y suaves permitirá que la persona puede desempeñarse correctamente, tanto en la parte técnica de su trabajo, como en sus relaciones de trabajo, manejo de conflictos y el proceso diario de toma de decisiones.

¿Es posible trabajar y mejorar las habilidades blandas? ¿Cómo podría una empresa o un líder de recursos humanos impulsar esto, especialmente para áreas como TI?

Madián Morante: Sí es posible, a través de trabajo personal. Este trabajo personal puede incluir: la práctica de algún deporte, coaching, terapia, entre otras herramientas. La empresa podría generar espacios de puesta en práctica de estas habilidades, así como co-fondear alguna de estas actividades en apoyo a sus empleados.

¿Qué recomendaciones ofrece para ayudar a mejorar la colaboración efectiva en equipos que tienen miembros con personalidades y características que pueden chocar entre sí?

Madián Morante: Primero, tener claros los objetivos del equipo y metas a alcanzar; segundo, buscar metodologías de colaboración que ayuden a enfocar al equipo en los roles y responsabilidades, más que en las diferencias. Asimismo, es importante crear un mapa de talento en donde se entiendan las fortalezas de cada persona, y cómo apoyan a la fortaleza del equipo per se. El equipo será entonces el resultado de la suma de todas las fuerzas individuales.

En una organización, cada puesto requiere diferentes habilidades blandas. ¿Es recomendable determinar cuáles son las que se requieren en cada puesto como parte del perfil laboral?

Madián Morante: Por supuesto que sí. Este mapeo será crítico para que los reclutadores puedan encontrar el perfil que se necesita, con el balance de habilidades duras y blandas que se requiere.

¿Considera que las habilidades blandas pueden dejarse de lado (o considerarse un tema secundario) en los casos en los que existe una brecha entre las necesidades técnicas de una organización y la oferta de profesionales en el mercado con esos conocimientos?

Madián Morante: Cuando tenemos escasez de oferta de profesionales, las opciones son reducidas y por lo tanto el perfil y balance técnico/suave puede no cumplirse de inicio. Sin embargo, la empresa podría conformar un plan de formación integral para llevar al profesionista del punto A (actual) al punto B (deseado). Se entiende que esto sería una inversión en dicho talento.

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