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Argentina arranca el 2020 con fuerte apuesta a la Economía del Conocimiento

¿Cómo afectará al sector de tecnología, principalmente al de desarrollo de software, la nueva regulación sobre la Economía del Conocimiento en Argentina?

A través del decreto 708/2019 se reglamentó en octubre pasado la Ley N° 27.506 que promueve y crea el “Régimen de Promoción de la Economía del Conocimiento” en Argentina. El objetivo de la norma es aumentar transversalmente la productividad y fomentar la creación de empleo de calidad en toda la economía.

Como resultado de la normativa, a partir del 1° de enero de 2020 podrán resultar inscriptas las empresas y comenzar a percibir los beneficios que se extenderán hasta diciembre de 2029. Vale destacar que se suman a las actividades de software, servicios informáticos y digitales (desarrollo, eCommerce, videojuegos, nube, etc.), otras disciplinas como biotecnología, nanotecnología, industria espacial y satélites, adtech, entre otras.

La denominada “Economía del Conocimiento” genera empleo de calidad, exportaciones, crecimiento e impulsa a todos los sectores productivos. Se trata de un segmento económico que hoy viene creciendo en todas las regiones de Argentina, como en los conglomerados de desarrollo e innovación de Tucumán, Misiones, Chaco, Córdoba y Bariloche.

De acuerdo con el Ministerio de Producción de la Nación, las actividades de la Economía del Conocimiento son las más dinámicas de la economía local: el empleo en este sector entre 2007-2017 creció 65% más que en el resto de la economía y las ventas también crecieron en el mismo periodo: 70% frente a un crecimiento general del 12%.

“Esta Ley fue posible gracias a un consenso histórico que logramos entre el sector público y emprendedores y empresarios que ya son protagonistas de esta fuerza económica. La Economía del Conocimiento nuclea a las actividades más dinámicas de nuestra economía, genera empleo de calidad, exportaciones, crecimiento e impulsa a todos los sectores productivos. Era fundamental que la Argentina tuviera una ley así para promover los empleos del presente y del futuro”, explicó en el marco de la reglamentación el entonces ministro de Producción y Trabajo de Argentina, Dante Sica (el 10 de diciembre se produjo cambio de gobierno en el país).

“La Ley de Economía del Conocimiento es una oportunidad histórica para seguir impulsando el desarrollo, la innovación y el crecimiento de todos los sectores productivos de la Argentina y posicionarnos en mercados globales", destacó en sintonía el secretario de Emprendedores y PyMEs al momento de la reglamentación, Mariano Mayer.

Para Roberto Wagmaister, CEO y Founder de gA en conjunto con el Plan Industria 4.0, el nuevo régimen representa un gran paso hacia la construcción de un modelo de país tecno-industrial exportador.

Roberto Wagmaister

“Sin lugar a dudas, nos va a permitir posicionarnos frente al mundo como un nuevo polo tecnológico y de conocimiento, con un marco normativo que refuerza las capacidades y el talento que ya existe en Argentina. La Economía del Conocimiento es clave por su gran potencial transformador: genera empleo de calidad y regulado, exportaciones, crecimiento e impulsa a todos los sectores productivos, impactando en la mejora de procesos, eficiencia, bajando costos y multiplicando la innovación para todos los sectores económicos, creando nuevos puestos de trabajo. A su vez, representa la oportunidad de generar ecosistemas emprendedores regionales a través de estrategias de triple impacto impulsadas por el desarrollo productivo de la innovación, la calidad y el desarrollo sustentable”, aclaró.

Por su parte, desde la Cámara de Empresas de Software y Servicios informáticos de Argentina (CESSI) puntualizaron que la Ley de la Economía del Conocimiento tiene como objetivo aumentar transversalmente la productividad y la creación de empleo en toda la economía. Adicionalmente, brinda beneficios tales como: menor costo laboral, menor impuesto a las ganancias, alivio fiscal para las exportaciones, fomento para las nuevas empresas y estabilidad fiscal.

El nuevo régimen bajo la lupa

La normativa apunta a que las 11.000 empresas alcanzadas tengan un marco tributario que les permita competir globalmente, con la proyección de duplicar en 10 años su cantidad de empleados y multiplicando las exportaciones para que alcancen los $15 mil millones de dólares en 2030. 

En lo operativo, la reducción de los costos laborales para el sector se debe a que se adelanta el Mínimo no Imponible que la reforma tributaria prevé para el 2022. Además, otorga un bono de crédito fiscal transferible equivalente a 1.6 veces las contribuciones que debieran abonarse sobre ese mínimo no imponible. Este beneficio, puede utilizarse para cancelar impuestos nacionales, como IVA o Ganancias. Por último, contempla una alícuota reducida del Impuesto a las Ganancias del 15%. 

Por otro lado, la ley estipula que los exportadores que hayan abonado o se le hayan retenido impuestos similares al Impuesto a las Ganancias en el país destino de la exportación, podrán deducir lo pagado contra el impuesto a las Ganancias, obteniendo un alivio fiscal.

También, fomenta la creación de nuevas empresas. A partir de ahora, aquellas empresas con una antigüedad menor a tres años (a contarse desde el alta en IVA), y categorizadas como Micro en el Registro PyME, pueden ser una actividad elegible acreditando solamente el 70% de su facturación sin necesidad de cumplimentar otros requisitos.

Por último, entre otros beneficios, la normativa implica una mayor estabilidad fiscal para sus beneficiarios ya que no podrán ver aumentada su carga tributaria total nacional a partir la inscripción en el Registro y durante toda la vigencia del mismo, incluyendo los derechos de exportación.

Puntos clave de la reglamentación 

  • Para acceder a los beneficios, las empresas deberán tener un mínimo de 6 meses en actividad. Esto implica una gran mejora con respecto a la Ley del Software, ya que favorece especialmente a emprendedores y microempresas que recién comienzan.
  • Se flexibilizan los requisitos históricos de software, permitiendo optar con capacitación de los empleados como una forma de inversión.
  • Se simplifica la presentación de la información para los que apliquen: se tomarán datos que ya constan en otros organismos públicos sin necesidad de repetir la presentación de información. 
  • Se podrá realizar el trámite por TAD, dando un carácter realmente federal al régimen.
  • Las empresas que están actualmente comprendidas en el régimen de la anterior Ley de Software tienen hasta el 31 de diciembre de este año para manifestar que desean continuar con el régimen y luego, tendrán plazo hasta el 30 de junio del 2020 para ajustarse a los requisitos.
  • Más allá de la voluntad de continuar o no con el régimen, aquellos beneficiarios de la Ley de Software que tuvieran bonos pendientes de uso, seguirán vigentes hasta tanto se consuman.
  • Las micro empresas que reciban el beneficio sin acreditar los requisitos una vez que lleguen a los tres años que da la ley o dejen de ser micro, no deberán devolver lo percibido como beneficio.

Próximos pasos

Desde Argencon (entidad conformada por empresas prestadoras de servicios ligados al conocimiento para mercados externos) afirman que dada la característica dinámica de la Economía del Conocimiento se espera que la Autoridad de Aplicación irá emitiendo sucesivas resoluciones complementarias según lo requieran la evolución de las tecnologías en la próxima década y la experiencia del ejercicio de la Ley para las diferentes actividades comprendidas.

“El próximo paso será disponer de los aplicativos a través de los cuales se deberán hacer las presentaciones de la Ley, tarea que esperamos sea resuelta en las próximas semanas, de manera que toda la instrumentación de los procedimientos instituidos quede concluida a la brevedad”, señalan.

Por su parte, Wagmaister rescatar que, para continuar en este camino, es importante seguir pensando en medidas a largo plazo para Argentina, que generen un círculo virtuoso e incorporen tecnologías emergentes en la cadena de valor de los procesos productivos. “De esta manera, se contribuirá a crear miles de puestos de trabajo, por lo cual será necesario seguir impulsando avances que repercutan en el beneficio del sector. Los próximos pasos que serán clave para el éxito deben considerar como prioridades el impulsar cambios en los planes de educación, como enseñar programación desde niveles iniciales, incluir metodologías para aprender a innovar o rediseñar los contenidos para que converjan conocimientos de diversos campos”.

Si estas medidas continúan –cierra el ejecutivo– tenemos una gran oportunidad desde la industria del conocimiento para convertirnos en el segundo sector exportador del país. “El nuevo régimen representa un avance enorme para el cumplimiento de este objetivo, y es un impulso para que el sector siga promoviendo este tipo de políticas”.

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