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Migración a la nube: consejos para centros de datos virtuales maduros

Muchas organizaciones informáticas quieren migrar a la nube. Con una infraestructura virtual, estará bien en camino después de ciertas adiciones.

Al mudarse a la nube, muchas organizaciones están optando por entornos privados de computación en nube.  Este modelo tiene mucho sentido como método para consolidar gastos y recursos de informática, automatizar tareas e introducir nuevas tecnologías como la virtualización.  A menudo, este modelo provee un puente entre sistemas heredados y nuevas maneras de pensar sobre la tecnología.

La seguridad presenta retos en la nube pública, pero usted probablemente ya resolvió muchos de esos retos en su propio centro de datos. ¿Por qué no usar esas soluciones con centralización y automatización para reducir la complejidad inicial de un proyecto de computación en nube?

Mudarse a la nube no requiere virtualización

Muchas organizaciones de informática se están mudando a la computación en la nube creyendo que se trata únicamente de virtualizar.  En muchos centros de datos, una plataforma de virtualización es básica para la oferta de servicios, pero las nubes no se definen solamente por la tecnología.  En vez de eso, involucran a gente, procesos, centralización y control.  Mudarse a la nube promete consolidar servicios duplicados dentro de una organización y automatizar tareas rutinarias, que se hacen sin pensar, para que los empleados estén libres para trabajar sobre problemas difíciles.

Una nube puede ser una infraestructura compartida, que podría hacerse virtual. Pero también podría incluir hardware físico.  Tome servicios públicos en nube como Gmail de Google o Microsoft SkyDrive.  Esos servicios no usan virtualización.  En vez de eso, cada uno está construido sobre miles de máquinas físicas.  Algunos de sus servicios de nube privados pueden estar construidos de la misma manera, especialmente los servicios que dependen de tecnología como Microsoft Cluster Service, que puede ser algo incompatible con cómo funcionan los entornos virtuales.

El objetivo es la centralización, no la virtualización.  Si puede consolidar 50 servidores de archivo e impresión difundidos por toda su organización en tres hosts físicos agrupados, eso es una nube de éxito, sin importar la falta de virtualización.

 

Efectuar la transición a la nube

Así que, ¿cómo mudarse de un entorno virtual a la nube? Primero, estandarice sus fundaciones de tecnología. La virtualización permite a las organizaciones estandarizar configuraciones de sistema operativo usando plantillas de máquinas virtuales (VMs) y automatizar algunas de las tareas de despliegue.  También les permite estandarizar áreas como la duplicación, cortafuegos y otras medidas de seguridad, sistemas operativos y configuraciones de almacenamiento.  Estandarice éstas cuando sea posible para tanto la virtualización como la computación en nube.

Si no puede crear una solución única, escoja varias diferentes.  La meta es eliminar configuraciones individuales.  Tener 10 tipos diferentes de VMs es mucho mejor que tener 3.000 configuraciones individuales.

Este es también un buen momento para pensar en la automatización, especialmente eliminando tareas repetitivas.  Al mudarse a la nube, ¿podría agregar software usado habitualmente a las plantillas de máquinas virtuales para evitar el tener que instalarlo? En vez de crear cuentas locales en cada servidor, ¿podría un protocolo compacto de acceso a directorios centralizado o una instancia de Active Directory ser más útil? ¿Podría empezar a usar herramientas de gestión de la configuración como Puppet o Chef para transformar automáticamente y gestionar la configuración de un servidor?

Hasta un script de comandos ejecutados habitualmente ayuda enormemente.  Los administrados de sistemas se sienten orgullos de su holgazanería y no digitan comandos más de una vez si pueden evitarlo.  Siga su ejemplo y evite hacer la misma tarea más de una vez sin automatizarla.

La automatización no es necesariamente sobre el autoservicio, sin embargo.  Muy a menudo, la nube se ve como una oferta de autoservicio, pero las organizaciones informáticas han pasado años recubriendo de procesos el acto de crear y gestionar servidores, y con buena razón. Estos procesos a menudo son responsables de cómo se monitorea un servidor o servicio, cómo la documentación se crea o se maneja el licenciamiento, por ejemplo.  Dejar estas cosas a un lado al ofrecer autoservicio es un error. 

Una vez haya puesto un buen fundamento para su nube con estándares y automatización, puede empezar el trabajo más difícil de inspeccionar los servicios informáticos que ejecuta su organización.  Encontrar a los servicios en uso puede ser un reto.  Es más difícil aún descifrar por qué existe cada uno.

La gente puede tener buenas razones para duplicar servicios.  Por ejemplo, tal vez los servidores de Internet principales de la compañía no soportaban una tecnología específica, así que un departamento creó la suya propia.  Documente estas necesidades y trabaje para extender la oferta central para satisfacerlas. También es absolutamente necesario que sea flexible.  Mudarse a la nube desenrolla años de trabajo sobre la infraestructura informática en el proceso de centralización, y encontrará cosas que nunca anticipó.

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