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Cambiando de DAS a NAS

En este consejo, Rick Cook analiza de qué manera se pueden beneficiar las PYMES de añadir almacenamiento a sus redes existentes en forma de NAS.

Aunque las tecnologías de red de almacenamiento (SAN) y almacenamiento conectado a la red (NAS) gozan de una popularidad cada vez mayor, el almacenamiento de conexión directa (DAS) es aún el tipo de almacenamiento más común, especialmente en las pequeñas y medianas empresas (PYMES). De hecho, las PYMES normalmente comienzan sus redes con un almacenamiento unido a su servidor de red y algunas veces no necesitan nada más.

Sin embargo, a medida que aumenta el volumen de datos y el número de usuarios, el DAS es cada vez más difícil de gestionar. Es entonces cuando las empresas comienzan a fijarse en el siguiente paso del almacenamiento. Aunque algunas de esas empresas pasan directamente a una SAN, el paso siguiente más común es el de añadir almacenamiento a la red existente en forma de NAS.

Cuándo cambiar

La razón para cambiar de DAS a NAS es económica. El NAS es la manera más fácil y menos cara de añadir almacenamiento a una red, así que la mayoría de las PYMES que se alejan del DAS comienzan con el NAS. Esto se hace a menudo en forma de archivadores NAS económicos, que combinan el almacenamiento en disco y la conectividad a la red en una sola caja, incorporando la inteligencia suficiente como para gestionarlo todo.

En general, cuanto más centradas estén sus operaciones en la red, más necesitará considerar un NAS o una SAN. Asimismo, a medida que los usuarios comienzan a chocar con la capacidad de su DAS, deberían considerar si añadir almacenamiento a un montón de sistemas o añadir a la red una única pieza de almacenamiento que se utiliza de forma más eficiente. El NAS, incluso con aparatos de NAS sencillos, cuesta más por gigabyte que añadir una nueva unidad de disco. Pero la mayor utilización y la facilidad de asignación pueden compensar fácilmente el costo añadido.

Una de las mayores ventajas del NAS de gama baja es la simplicidad. La mayoría de los proveedores de NAS, como NetApp, ofrecen aparatos de NAS económicos que el personal con una mínima formación puede conectar a una red en menos de una hora.

Los aparatos de NAS varían en capacidad desde unos doscientos gigabytes a varios terabytes de almacenamiento y en precio desde aproximadamente 1.000 dólares USA a 50.000 dólares USA o incluso más. Además de la mayor capacidad, las unidades más caras ofrecen herramientas de copia de seguridad de datos y de gestión más sofisticadas.

Cómo realizar la arquitectura de NAS

La arquitectura física del NAS básico es muy sencilla. La arquitectura lógica – qué mover al NAS y qué mantener en el DAS – requiere algo más de esfuerzo.

Los archivos idóneos para el NAS tienen un tamaño razonable, los utilizan habitualmente múltiples usuarios (especialmente en el mismo departamento u oficina) y no tienen unos requisitos de rendimiento muy elevado. Aunque algunas empresas han movido las aplicaciones de procesamiento de transacciones a los aparatos de NAS, normalmente eso no se considera lo idóneo debido a las posibilidades de congestionar la red.

Es importante tener en cuenta que el thin provisioning (TP)) en el NAS funciona bien si su red no está demasiado cargada. Sin embargo, si usted tiene una aplicación de TP activada, es probable que su red sea la primera en congestionarse.

Antes de instalar un sistema NAS, invierta algo de tiempo en comprender las necesidades de sus usuarios. Determine los archivos y aplicaciones que se comparten más a menudo, así como qué sistemas DAS se están quedando sin capacidad de almacenamiento. Así mismo, busque carpetas y archivos DAS duplicados que se puedan eliminar poniendo una única copia en el NAS. Dicha duplicación es una respuesta común a los problemas de rendimiento al utilizar un archivo ubicado en el oDRenador de otra persona a través de la red. El usuario remoto copia el archivo para obtener más velocidad.

Conseguir un archivo de una caja NAS a través de la red no va a ser tan rápido como conseguirlo del DAS del oDRenador de un usuario. Pero debería ser considerablemente más rápido que conseguirlo del oDRenador de otro usuario y quizás más rápido que conseguirlo del servidor.

Ancho de banda

El problema más habitual en la adición de archivadores NAS es la carga extra que imponen a la red. Debido a que los archivos estarán viajando hacia adelante y hacia atrás a través de su red, el NAS tiene posibilidades de causar congestión en la red, especialmente si su red ya está cargada en exceso.

Esto resulta menos problemático ahora que los aparatos de NAS vienen habitualmente con conexiones Gigabit Ethernet incorporadas, pero puede que usted tenga que mejorar su red para que soporte NAS y mantenga un rendimiento adecuado. RecueDRe que es probable que todas las aplicaciones de la red se vean afectadas por la carga añadida del NAS.

Lo ideal es que tenga su archivador NAS con una proximidad topológica cercana a los servidores y estaciones de trabajo que están usando esos archivos. Cuantos más saltos a través de pasarelas tenga usted que hacer para ir del archivador al destino, más sufrirá el rendimiento.

Gestión de almacenamiento y NAS

Debido a que los archivadores NAS son tan fáciles de añadir, hay cierta tendencia a pasarse con ellos. Es decir, las empresas no hacen más que añadirlos a medida que los departamentos necesitan más almacenamiento sin pensar demasiado en la arquitectura de almacenamiento en su conjunto.

Dejando las sorpresas al margen, el gran problema es intentar gestionar una colección descontrolada de archivadores NAS que hayan aparecido en la red. Los archivadores NAS normalmente vienen con software de gestión de almacenamiento, pero los productos de archivadores NAS de gama baja tienden a ser bastante básicos y puede que no se integren bien con el software de gestión de almacenamiento propio de su empresa.

Afortunadamente, el software de gestión de almacenamiento tiene ahora más en cuenta el NAS y es más sencillo gestionar archivadores NAS en las redes modernas. Sin embargo, es importante que su empresa disponga de políticas para gestionar la proliferación de archivadores NAS.

En algún momento tiene sentido pasar a sistemas NAS más sofisticados y más gestionables, tales como pasarelas NAS, o pasar a una SAN para la mayoría de sus necesidades de almacenamiento.

Migración de datos

El paso final a la hora de pasar de un DAS a un NAS es el de migrar todo a su nuevo hogar. Mover los datos mismos es sencillo. Puedes copiar los archivos directamente o restaurarlos a partir de una copia de seguridad en el aparato de NAS. La parte más difícil del trabajo es asegurarse de que todo el mundo pueda encontrar sus archivos en sus nuevas ubicaciones.

En Windows, el método básico es el de sustituir el nombre del antiguo servidor por el de la nueva plataforma en las rutinas de inicio de sesión de la Política de Grupo. Sin embargo, esto no funcionará si un usuario accede al archivo a través de algún medio como arrastrar un acceso directo de una carpeta a su escritorio. En este caso, renombrar el DNS puede que sea el método adecuado.

Sobre el autor: Rick Cook está especializado en escribir sobre temas relacionados con el almacenamiento y la gestión de almacenamiento.

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