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La complejidad en las redes definidas por software… menudo chasco

Rivka Gewirtz Little, Editor Ejecutivo

La creencia detrás de OpenFlow y demás software SDN es que el ecosistema de aplicación y controlador puede florecer sólo cuando hay disponibles conectores compatibles con SDN. Pero hay una gran barrera que el SDN debe superar – la complejidad.

Irónicamente, uno de los objetivos de SDN es reducir la complejidad en la gestión de red, desacoplando el plano de control y centralizando la toma de decisiones en un  controlador. Esto quiere decir, por ejemplo, que una se puede aplicar una política uniforme a todos los grupos de dispositivos de red.

El bloguero de F5 Lori MacVittie señala que el principal objetivo de SDN es activar la programabilidad de la red – algo que no es sencillo precisamente. Con la programabilidad SDN los ingenieros pueden, por ejemplo, modificar múltiples maquinas virtuales sobre una infraestructura física de red y usar los controladores SDN para programar la calidad de servicio (QoS) de cada segmento por separado. Puede llevar a nuevos niveles de flexibilidad para la virtualización y las redes en la nube. Pero, tal como MacVittie señala, esto conlleva mucho código, y mucha complejidad.

Ella escribe: “Mucha gente entiende que una mayor complejidad supone mayor riesgo. Este planteamiento no sólo es intuitivo sino que también es algo que tiene mucho que ver con la arquitectura de los centros de datos, lo que se ha probado en diversos estudios.”

A medida que esperamos la aparición de conmutadores compatibles con SDN, las grandes empresas como Big Switch están usando capas de red para permitir a los ingenieros crear SDN sobre infraestructuras físicas a través de túneles. Esto se traduce en que los clientes ya no tienen que esperar a la aparición de esos conmutadores OpenFlow. Sin embargo, también quiere decir que los ingenieros no gestionan una sola red, sino varias redes, incluyendo la estructura física y cada SDN basado en la misma.

En el informe de planteamientos de aplicaciones de red de Big Switch, el director de SearchNetworking, Shamus McGillicuddy, hace al cofundador de Big Switch una pregunta crucial: “¿Merece la pena gestionar dos redes?”, a lo que Forsters responde: “Depende de cuántas máquinas virtuales necesite. En otras palabras, si hay suficientes redes virtuales conectadas, la complejidad podría merecer la pena”.

La respuesta de Forster es comprobar el estado del SDN en general. La cuestión sería: ¿merece la pena mezclarse con códigos complejos por tal de introducir esa programabilidad? Realmente depende de lo necesaria que sea esa programabilidad.

Para los proveedores de nube, la necesidades de redes virtuales programables que puedan usarse para tareas de Internet en los centros de datos es apremiante. Para los centros de datos empresariales tradicionales no es el caso. Por otro lado, esto no implica que los centros de datos empresariales no empiecen a trabajar con SDN. Seguramente encontrarán formas de usar SDN para gestionar secciones de la red (como intrusiones en la LAN, por ejemplo). De este modo, SDN se va introduciendo junto con la facilidad de gestión que promete. Con el paso del tiempo, tanto los fabricantes de red convencional como las start-ups empezarán a entender la complejidad de este código y serán más partidarias de la virtualización de red y del protocolo SDN.


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